Destremau: “Estoy preparado para hacer la Barcelona World Race”

El vueltamundista francés quiere estar en la salida de la vuelta al mundo a dos en enero de 2019

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El vueltamundista Sebastién Destremau quiere participar en la Barcelona World Race.

El protagonista de una de las más emotivas historias humanas de la pasada Vendée Globe planea participar con su mismo barco en la Barcelona World Race 2018/19. Lo entrevistamos a los pocos meses del lanzamiento de su libro Seul au monde en el que relata su aventura de más de tres meses compitiendo en el océano

Sébastien Destremau (Tolón, Francia, 1964) escribió una de las más bellas historias de la pasada Vendée Globe acabando la vuelta el mundo en solitario después de 124 días en el mar. Sébastien nos hizo rememorar los grandes momentos emotivos y épicos de la historia de la regata oceánica dando un recital de superación de adversidades. A bordo del Technofirst-FaceOcean (botado en 1998) pasó cuatro días fondeado al sur de Tasmania reparando la parte alta de la jarcia absolutamente por sus propios medios (el reglamento de la Vendée Globe prohíbe cualquier tipo de ayuda externa), lo que le hizo quedarse en última posición y arribar a Les Sables d’Olonne 50 días después del ganador, el francés Armel Le Cléac’h.

Periodista formado en Australia y padre de cinco hijos, Sébastien decidió que tenía que hacer la Vendée Globe cuando estaba cubriendo la regata de 2012 como comentarista de una cadena de televisión. Conocedor a fondo de la vela de alta competición (cuatro America’s Cup, una victoria en la Sydney – Hobart y una participación en la Volvo Ocean Race), consiguió el antiguo Gartmore de Josh Hall, un diseño de Finot de 1998, y se plantó en la salida con un proyecto de reducido presupuesto. Su filosofía se basa en la fiabilidad de lo simple y la confianza en el poder de la planificación y la confianza en la buena gestión: “Lo que no tengo, no lo romperé” fue su lema durante la preparación de su proyecto.

Su experiencia en lo que él califica como “el infierno de la Vendée Globe” ha quedado reflejada en su libro de reciente aparición, Seul au monde, escrito en clave autobiográfica y en el que explica su desafío y el proceso introspectivo que experimentó en sus 124 días en el mar. Lo entrevistamos después de que manifestara su interés por participar en la Barcelona World Race 2018/19.

P:¿Cómo va tu proyecto?

R: Tenemos un programa, que se basa en el mismo barco que he utilizado para la Vendée Globe. El barco está prácticamente listo para zarpar. Casi no hay que hacer nada, tenemos todo el material necesario para participar en la Barcelona World Race, una gran regata.

P: Tu barco es de 1998. ¿Qué diferencias habría en el espíritu de tu libro si lo hubieras escrito habiendo navegado en un barco de última generación?

R: Je, je.. Si hubiera hecho la VG en un barco de la última generación ¿Hubiera escrito el mismo libro? Um.. Sin duda alguna no. Todo está relacionado; el hecho de que haya hecho la VG con un barco antiguo con muy poco presupuesto, con todos los problemas que tuvimos de preparación debido a nuestra falta de experiencia.. en un barco de última generación esto hubiera sido totalmente diferente, no te puedo decir cómo. Lo que es seguro es que escribimos con este barco una bella página de historia.

P: Empezaste en la navegación oceánica como periodista. Cómo profesional de la comunicación ¿Qué opinas del nuevo formato de la regata?

R: Por supuesto que la escala en Australia es interesante. Creo que la Barcelona, para evolucionar como una regata de vuelta al mundo a dos, podría hacerlo con más escalas, con 2 ó 3 más, en Río, por ejemplo y en algún otro puerto. Así la regata se posicionaría mejor, pero ésta es sólo mi opinión, claro. También creo que el hecho de que sea dos años antes de la Vendée Globe, tan cerca de la Ruta del Ron, puede no ser ideal para ello, pero ya te digo.. no soy un experto en estos temas. La Barcelona World Race es una regata soberbia, magnífica, que merece un gran éxito y un posicionamiento firme junto a la Vendée Globe en el calendario: una regata en solitario y una a dos.

P: Dijiste varias veces que antes de navegar en la Vendée Globe no eras un navegante solitario. Ahora, evidentemente, ya puedes ser considerado un navegante solitario. ¿Tienes experiencia en navegación a dos? ¿Cómo te ves en una vuelta al mundo a dos? 

R: A dos he navegado 45 días de Ciudad del cabo a Tolón, en el transporte del barco para la Vendée Globe. Conozco muy bien ambos tipos de navegación que son totalmente diferentes, no tienen nada que ver. He hecho la Vendée Globe, es cierto, pero yo no puedo llamarme por eso un “navegante solitario”. Puede parecer un sinsentido pero pienso así. Si yo fuera un navegante “solitario” saldría a navegar siempre en solitario y esto no es así. Yo navego con tripulación reducida.

P: ¿Cuál crees que es el co-skipper ideal para hacer una vuelta al mundo a dos? ¿Has contactado ya con alguien para la Barcelona World Race?

¡Uah..! Debería ser una persona que tuviera el mismo objetivo que tú y definir bien este objetivo como el principal del proyecto. Creo que esto es lo más importante, más que el carácter de la persona en sí misma. Bueno, es lo que creo.. todavía no he hecho la Barcelona.. [Risas] Todavía nos estamos organizando. Aún no podemos presentar un co-skipper. Hacer la Barcelona es una cuestión de hermanos, no de co-skippers, es una cuestión de familia… Es una prueba muy difícil. Hacer una vuelta al mundo a dos no es quizá tan difícil como hacerla en solitario, pero sigue siendo extremadamente difícil.

P: Hay una gran diferencia entre el potencial de comunicación de la vela oceánica entre Francia y España. En tanto que periodista y comunicador ¿Qué crees que podríamos hacer en España para mejorar en este tema?

R: En Francia hemos tenido la suerte de tener personas que han escrito la historia de la vela oceánica, como Éric Tabarly, con quien comenzó todo, y muchos más luego. Esto no se puede copiar, es algo muy particular de Francia. Hay deportes que en algunos países son nacionales, por ejemplo, el fútbol australiano sólo existe en Australia. En Francia hay una verdadera cultura de vela oceánica, tanto de navegantes como de público.. y esto se remonta ya a casi 60 años. España ha mostrado su interés por la vela oceánica, con la salida de la Volvo Ocean Race de Alicante y con una regata como la Barcelona World Race que empieza a estar bien establecida en el calendario.

Para hacer de la regata oceánica un acontecimiento popular en España creo que es necesario que navegantes como nosotros vengamos a hacer regatas como la Barcelona World Race y esto interese a empresas españolas, por ejemplo. Si la FNOB pudiera ayudar a que estas empresas se involucraran en la regata, sería un factor muy bueno para proyectar la popularidad de la vela oceánica.

P: ¿Qué opinas de la evolución de la flota IMOCA?

R: ¡Ah..! [Risas] Es una evolución muy interesante pero los barcos son demasiado caros. ¡Son barcos que están totalmente fuera de precio! No es normal que sean tan caros.. son barcos que son muy restrictivos. Es curioso que se hayan prohibido cosas como las proas redondas y reducido el número de las velas para limitar los costes… pero éstos ya estaban desorbitados y así siguen: un barco nuevo cuesta casi 5 millones de euros.. y un barco de segunda mano entre 3 y 3,5 millones. ¡Es demasiado! Los barcos tienen que ser menos caros, los precios tienen que descender.

P: ¿Un proyecto como el de hacer barcos de un mismo molde, crees que es adecuado para bajar los costes?

R: Por supuesto que bajarían los costes. Pero aquí no se inventa nada nuevo: los barcos idénticos, como los monotipos, bajan los costes al mutualizar los recursos. Tengo la impresión de que a veces se anuncian como ideas revolucionarias cosas que ya están inventadas. Decir que “¡Vamos a hacer barcos más económicos a partir de un mismo molde… guau!” suena muy bien pero ya hace años que esto se hace.. ¡Muchos años! Construir un barco a partir del molde del Banque Populaire o de cualquier otro, todo el mundo es capaz de hacerlo ya se ha hecho miles de veces, pero esto no impide que un barco nuevo cueste entre 4-5 millones de euros, aunque ayude a bajar los costes a los equipos, por supuesto.

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