La vela olímpica española está viviendo unos momentos complicados, muy delicados y además la promoción que hace la federación española de vela, organismo responsable del equipo olímpico es realmente preocupante. Y más después del fracaso en los Juegos de Río, donde no se consiguió ninguna medalla y que se acabaría achacando a la mala suerte y a la inestabilidad habida con el caos deportivo, político y económico a medio año para los Juegos Olímpicos. Pero ahora el futuro de cara a Tokio 2020 es poco esperanzador, y lo demuestra el hecho de que no se están aprovechando las oportunidades que se tienen en casa.

Si en España hay tres regatas en las que no deberían faltar los pre-olímpicos españoles, estas son el Trofeo Princesa Sofía, probablemente la mejor regata de vela olímpica que hay actualmente en el mundo; la Palamós Christmas Race y la Carnaval Race en Cádiz.

El Sofía es habitualmente una de las regatas puntuables para la confección del equipo pre-olímpico de cada año, pero las otras regatas con amplia participación internacional, deportivamente son ninguneadas por su propia federación.

Por poner el ejemplo más reciente. La Christmas Race, regata con una trayectoria de 42 años, es un buen momento para navegar a un nivel alto en pleno mes de diciembre y además hacerlo con tripulaciones de otros países. Federaciones como la británica, la alemana, la francesa o las del norte de Europa no pierden la posibilidad de mandar a sus equipos más jóvenes a foguearse. Sin ir más lejos el entrenador del equipo británico de la clase olímpica de Laser Radial Femenina destacó que les interesa estar en la Christmas Race después que cinco de las diez mejores regatistas en el mundial y europeo de este año han estado en Palamós, que ciertamente se trata de una regata dura, pero que esto sirve para subir el nivel. Pues bien, de las regatistas del equipo pre-olímpico español de este año, no había ni una. Este es un claro ejemplo de hacer bien o no las cosas.

En Palamós siempre había asistido la cúpula de la dirección olímpica desde tiempos inmemoriales independientemente de quién fuera el presidente: Miguel Company, Arturo Delgado, Fernando Bolín, Gerardo Pombo o José Ángel Rodríguez. Sus directores, empezando por Jesús Turró, José García-Santamarina, Paul Maes, José María Benavides, Alejandro Abascal, Santi López-Vázquez y Toni Ripoll. El balear fue el último que estuvo en la Christmas Race como máximo responsable de la vela olímpica española.

A partir de ahí, este año ausencia total de la dirección olímpica. Ni uno solo de los miembros de su comité ni Asier Fernández de Bobadilla, ni Joaquín González Devesa, ni José Antón. Y los tres top que había José María van der Ploeg, José Luis Doreste y Paul Depoorter se han ido. Si los que realmente sabían algo de esto han decidido no continuar, demuestra por donde va actual política federativa para este ciclo.

En Palamós hubo nivel español sobre todo en las clases 470 y el Finn, las únicas en la que estuvieron los primeros espadas y en la que se consiguió podio; en el resto de clases olvido total y absoluto. Mientras tanto el resto de países jugándose el cobre en nuestra casa, y mientras los nuestros en casa con la estufa puesta, claro, es que en la Christmas hace mucho frío. ¡Dios mío! Así nos va.

El equipo olímpico español fue hasta Londres 2012 una potencia ejemplar, eso sí fruto del trabajo de muchos años. Pero ahora la vela olímpica española lamentablemente juega en segunda división, y no será porque los regatistas no sean de primera, que lo son, sino por sus dirigentes que me temo que no la saben gestionar.

Lo triste es que teniendo en casa regatas de primera división, dejemos que sean los de fuera los que se aprovechen de esta situación. Ingleses, alemanes, franceses, italianos, finlandeses, surafricanos, indúes, argentinos y así un amplio espectro de hasta 29 países más de los cinco continentes, que sí lo agradecen.

Si ni nosotros mismos aprovechamos las pocas regatas de nivel internacional que tenemos, el futuro de la vela olímpica española tiene una pinta muy, muy negra.

Artículo publicado en ABC de la Náutica (28/12/2017)*

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