El regatista catalán Joan Vila ha sido el fichaje estrella del Mapfre para la Volvo Ocean Race 2017-2018. Vila es uno de los mejores en su posición, la de navegante. Es quien marca el rumbo, quien interpreta la meteorología y el cerebro del barco. Fue el primer español en ganar la Volvo Ocean Race a bordo del barco alemán Illbruck Challenge. Esta es su quinta participación en la vuelta al mundo con escalas y asistencia llamada originalmente Withbread. Lo ha hecho con el Fortuna Extra Lights, Galicia 93 Pescanova, Cheesie Racing, Illbruck Challenge y ahora con el Mapfre. También ha ganado con dos sindicatos distintos, Alinghi y Oracle, la Copa América. Quince años después de triunfar en la VOR ha vuelto a ella para ganarla con un equipo español. Entre tanto triunfo también ha vivido momentos muy delicados como el rescate de Jordi Domenech en la edición 89/90 en aguas del Índico, el océano que afrontarán en la próxima etapa de la VOR que partirá mañana de Ciudad del Cabo y final en Melbourne.

Ha vuelto a participar en la Volvo Ocean Race después de más de diez años. ¿Cómo ha sido el regreso?

Al principio intentando recordar cómo funcionaba el mundo de las regatas oceánicas, aunque durante este tiempo también hice una travesía como la Jules Verne. Pero no una regata de flota como es esta y ahora ya completamente en marcha y al ciento por ciento.

Después de estos años de ausencia, ¿qué es lo que más le ha atraído para volver a la vela oceánica?

La Volvo siempre ha sido una regata que me ha gustado hacerla y siempre tuve la intención de regresar a ella pero por varias razones, como mis participaciones en la America’s Cup, no fue posible hacerla antes. Ahora se me presentó una magnífica oportunidad y después de Bermuda, Xabi (Fernández) me ofreció la posibilidad de enrolarme en el Mapfre y al ver el equipo que estaban montando no lo dudé dos veces. Era la oportunidad de volver.

¿Ha notado grandes diferencias de aquel Illbruck a este Mapfre?

En lo que es la regata, sí. En cuanto a lo que es la navegación de a bordo, no tanto. La competición es mucho más comercial y hace bastante tiempo que ya hay límites de hielo. Con el Illbruck no había puertas de paso, ni límites, ni zonas de exclusión. Luego también ha cambiado mucho la tecnología, en navegación no tanto, pero sí en comunicación ha dado un salto muy importante. Los medios que hay para enviar vídeos, el reportero de a bordo…esto antes no existía en regata. En el aspecto más técnico que a mí me afecta, por ejemplo, los modelos meteorológicos sí han avanzando muchísimo.

Durante todo este tiempo sobre todo ha estado centrado en la America’s Cup, un concepto de regata totalmente distinto. ¿Cual le gusta más?

Pues no podría decantarme por ninguno de los dos. Son dos conceptos de competición diferentes y cada uno de ellos tienen su motivación particular. Puedes hacer el París-Dakar y gustarte mucho, y también te puede gustar la Fórmula 1 y dar vueltas a un circuito. Son dos formas distintas de competir y ambas tienen su atractivo.

En su exitosa y larga trayectoria lo ha ganado prácticamente todo: America’s Cup con el Alinghi y el Oracle, la Volvo Ocean Race, el Trofeo Jules Verne, la Sydney-Hobart… ¿Le falta alguna?

Hay muchas cosas que no he hecho y evidentemente han quedado ahí. A lo mejor algunas son llegan un poco tarde para mí, como regatas en doble o en solitario. Siempre podría haber alguna oportunidad, pero por ahora no ha surgido.

El Mapfre es uno de los favoritos a ganar esta Volvo. Si ya hizo historia siendo el primer español en ganarla, de repetirlo ahora podría ser el único, con dos.

Como en cualquier deporte aquí tampoco se puede asegurar nada. Nuestros rivales son de muy altísimo nivel. Lo que sí estamos satisfechos por como nos están yendo las cosas. Favoritos hay muchos y porque no, nosotros también podemos ser uno de ellos. Vamos líderes, pero esto no te asegura ninguna victoria, ni tener más o menos posibilidades de las que tenías antes de la salida. Todavía nos queda mucho por hacer, muchas etapas por delante y lo que hay que ir es poco a poco, etapa por etapa, para realmente poder estar ahí al final.

Después de mucho tiempo vuelve a navegar en un equipo español ¿hay muchas diferencias con los teams de otros países? ¿Se siente ahora más cómodo?

Diferencias hay pocas. Como el Mapfre es un equipo de muy alto nivel, también tenemos a regatistas de distintas nacionalidades. Este es un denominador común de todos los equipos, y aunque representen a un país, puede haber gente de todas las partes del mundo. Para mí el orgullo más grande es poder representar a España y más si es en un equipo español. Pero claro, por un lado es más cómodo porque es gente con la que has navegado en más ocasiones, y esto claro también te ayuda y te motiva más.

La primera etapa fue corta, pero la segunda entre Lisboa y Ciudad del Cabo ya fue una etapa oceánica de verdad. ¿Con cuales se queda?

Para cada una de ellas la preparación es diferente. Una es más al sprint, más rápida y en la otra ya coges más ritmo de guardias, es más una regata oceánica, de fondo. En esta vuelta al mundo se combinan las dos modalidades, y al final para nosotros los puntos son los mismos en las regatas más cortas que en las puramente oceánicas. La preparación es algo distinta pero tampoco tengo una preferencia especial. Es como la Fasnet o la Sydney-Hobart, que son más cortas, pero también tienen su juego y su complicación en su navegación.

Hablemos un poco del pasado, de hace 27 años con el incidente en el que Jordi Domènech cayó al agua en plena noche en el Índico Sur y consiguieron rescatarlo sano y salvo. Un milagro. ‘Peque’ dice que lo localizó usted en la carta de navegación. ¿Cómo lo recuerda?

Bueno, no fue una situación nada fácil. En aquel entonces no había la tecnología que tenemos ahora. No había GPS y tuvimos que buscar muy rápidamente la posible posición en la carta de navegación donde había caído. Calcular a mano dónde estaba. Me ayudó mucho que Jordi tenía una radiobaliza y a bordo disponíamos de una radio donde más o menos marcaba la dirección donde estaba la radiobaliza. Esto nos ayudó, pero al final fue toda la tripulación la que participó en la búsqueda y posterior rescate. Alguien vio unos pájaros y dijo que si estos albatros estaban ahí es porque había algo que les había llamado la atención. Y, efectivamente, todos estaban alrededor de Jordi.

Ahora afrontan uno de los recorridos más inhóspitos ya que navegan muy al sur y a muchas millas de cualquier punto de la tierra. ¿Cómo ve esta etapa?

No es tan al sur como en anteriores ediciones porque ahora hay una zona prohibida para que no choquemos contra ningún iceberg. Está sobre el 45 Sur, pero aún así sigue siendo una etapa dura. Te encuentras depresiones, mucho viento y grandes olas.

Joan Vila mancando el rumbo a bordo del Mapfre.

La Volvo es una regata muy larga en recorrido y en meses de competición. Es el principio pero los favoritos ya están ahí colocados. ¿Puede haber sorpresas? ¿Sus expectativas en esta edición?

Hay barcos como el Brunel que no está en cabeza pero que en cualquier momento puede estar delante. Los barcos son iguales y todo el mundo está aprendiendo. Y los que ahora no están delante es cierto que a lo mejor tienen una curva de aprendizaje más grande, y al final de regata seguro que esto se equilibrará mucho. Nosotros lo que tenemos que hacer es intentar seguir mejorando e intentar estar delante.

Después de la Volvo por dónde puede pasar el futuro de Joan Vila, ¿la Barcelona World Race o volver a la America’s Cup?

Pues realmente no lo sé. Ahora estoy centrado en lo que es la Volvo Ocean Race y después de esta vuelta al mundo no he pensado en nada. Cuando termine la regata, ya veré. Lo que está claro es que seguiré navegando y buscando un proyecto que me de continuidad.

Entrevista publicada en Mundo Deportivo (09/12/2017)*

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here