El secretario de estado para el deporte, José Ramón Lete, parece que empieza a tener dudas de cómo se están llevando a cabo las distintas acciones en la Real Federación Española de Vela. No en vano en las últimas semanas ha mantenido varias reuniones al más alto nivel donde ha estado informándose de las distintos litigios abiertos tanto en el Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAD) –caso Mundial de FEVA-, como las posibles acciones que se puedan abrir en un futuro más inmediato que lejano por la vía judicial.

Muchas son las dudas que se están generando en la sede del Consejo Superior de Deportes y es por ello que el propio Lete quiere estar muy al tanto de lo que pueda estar pasando, y más después que se hayan estado escondiendo determinados temas y que ahora está descubriendo, lo cual no le ha sentado nada bien al máximo responsable del deporte español.

Hay varios temas que mantienen en vilo al Consejo Superior de Deportes. Todo lo que está ocurriendo alrededor del CEAR de Santander está dando constantes dolores de cabeza al CSD, por cierto lugar donde está la sede de la Real Federación Española de Vela. La final de la World Cup 2017 aún no está clara como fue su concesión ya que se vendió la moto que sería para tres años y este año era el segundo y la World Sailing ha preferido irse a Marsella, ¿curioso, no? Ahora que les dirán a las autoridades de Cantabria y a Loterías y Apuestas del Estado que se gastaron 600.000 euros en un evento que duró apenas dos semanas, y que se vendió como de gran interés turístico para la ciudad –así lo defendió el propio CSD-. Y de repente por arte de magia ya no se va a hacer más. Alguien se puede sentir ninguneado.

No deja de ser curioso que se quiera defender que estando en Santander la RFEV se ahorre dinero, cuando la sede de Madrid estará es en propiedad y la de Santander es cedida y tiene un canon de 280.000 euros al años a la Autoridad Portuaria de Santander, y en una ciudad que hay que reconocer que no tiene comunicaciones fáciles; pero claro está en la puerta de la casa de Julia Casanueva, la presidenta de la federación y para ella no deja de ser muy cómodo, al resto que les vayan dando. Eso sí, a algunos empleados de Madrid ya les han empezado a mostrar la puerta de salida. A partir de ahí, que todos los que la han avalado no se quejen, tienen lo que se merecen. Que nadie se engañe, Casanueva y su guardia pretoriana va a su interés puro y duro, la vela les da igual, si ellos no salen beneficiados de alguna forma.

Deportivamente la vela olímpica española lleva dos años de sequía, el último título mundial de una tripulación española es de febrero de 2016 cuando Támara Echegoyen y Berta Betanzos ganaron el Mundial de FX. Tan solo Fernando Echávarri y Tara Pacheco se han acercado con el subcampeonato del mundo de Nacra 17 en septiembre del año pasado y las victorias en las Sailing World Cup de Hyères y Santander. En 2017 ni un solo título mundial, lo cual es muy preocupante.

Ahora saldrán los que digan que se han conseguido muchos éxitos en categorías juveniles, muchas de ellas no son ni olímpicas. Sí, puede ser. Pero al final que no pretendan engañar a la galería. Lo que cuenta de verdad, y para eso están las subvenciones, son los títulos en las categorías olímpicas absolutas.

Artículo publicado en ABC de la Náutica (25/01/2018)*

 

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