Louis Sinclair llega al que será su alojamiento en Ciudad del Cabo mientras no comience la etapa 3 © María Muiña/MAPFRE

Neozelandés, criado en Antigua y menor de 30 años. Louis Sinclair ha aterrizado en Ciudad del Cabo para reemplazar al cántabro Ñeti Cuervas-Mons en la próxima etapa de la Volvo Ocean Race debido a sus molestias de espalda.

Tras kilómetros de coche hasta Wellington, tres vuelos y más de 24 horas de viaje desde Nueva Zelanda, Louis aparece por la terminal de salidas del aeropuerto internacional de Ciudad del Cabo con una apacible sonrisa. Tiene sólo 26 años pero su experiencia en barcos grandes sorprende a pesar de su edad. Nacido en Nueva Zelanda, se crió en una pequeña isla de Antigua donde para él la vela era simplemente una actividad extraescolar.

Sinclair, es especial. Le gusta pescar, bucear, navegar y lo que en un claro acento llama wild-honey retrieving, es decir, recoger miel de colmenas salvajes.

Su capacidad física es innegable. “Éste es el ‘tío’ más fuerte de la pasada America’s Cup” afirma el patrón Xabi Fernández. Lo mismo dijo la primera vez que Louis llegó a la base del equipo de Sanxenxo, allá por el mes de agosto.

“Los dos años en Bermuda han sido un respiro de la navegación offshore pero tan pronto como finalizó la ‘Copa’ volví a ella. Hice la Transpac, estuve entrenando los chicos, luego hice la Middle Sea Race y otras cosas más, así que he estado bastante liado en los últimos meses. Sí que esto es un cambio total con respecto a la navegación inshore pero he tenido tiempo para refrescar la memoria”, sonríe.

La Volvo Ocean Race no es algo nuevo para él. Fue tripulante reserva de Ian Walker y saltó a la palestra en circunstancias parecidas. Completó dos etapas en la pasada edición 2014-15 (Auckland-Brasil y Lisboa –Lorient) y precisamente una de ellas fue la mítica, la deseada, la que pasa por Cabo de Hornos.

Ahora, en el MAPFRE, también estrena esta edición en el Océano Sur, y en una de las etapas más largas de esta edición: 6.500 millas de Ciudad del Cabo a Melbourne.

En aquel entonces estaba un poco nervioso, no como ahora”, comenta. “Espero un poco lo mismo que la otra vez, algo parecido. Es genial porque hace nada estuve meses entrenando con ellos y son todos realmente buenos, nos llevamos muy bien y es un equipo para navegar muy divertido”.

Lo bueno de ser reserva
Obviamente sería magnífico estar con el equipo a tiempo completo pero lo siguiente mejor es ser reserva porque puedes ir a casa y hacer todas esas cosas que no puedes hacer si no tienes tiempo libre y además tienes el beneficio de ser parte del equipo y hacer unas cuantas etapas. Y también está muy bien que cuando apareces la mentalidad que tengo es “dos semanas en el mar, 14 días y ya”. Ellos tienen que estar los próximos 7-8 meses en el océano. No cabe duda que es una mentalidad distinta para mí, es más un sprint que resistencia”.

El lunes la tripulación del MAPFRE vuelve a la carga tras un merecido descanso. ¿Y ahora qué? “Estar con el equipo, lo que sea que haya que hacer hacerlo, echar un vistazo al barco…”. Y con una sonrisa cierra la puerta de su nuevo apartamento.

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