Joaquín Blanco Roca ha sido uno de los mejores finnistas que ha dado este país. El regatista canario navegó de forma ininterrumpida en esta clásica clase olímpica desde 1974, en la que se inició en la Escuela Nacional de Vela de Palamós, hasta 1995 que se retiró de esta clase olímpica cerrando el círculo, ganando precisamente la Christmas Race, en las aguas que le hicieron grande.

Diploma Olímpico en Los Ángeles 1984 –cuarto puesto-, campeón de Europa y campeón del Mundo, este último mundial lo ganó en el año 1977, pero en aquel momento su título no fue reconocido oficialmente.

Aunque deportivamente el mundo de la vela siempre ha reconocido a Blanco como campeón de la Finn Gold Cup, celebrada en 1977 en Palamós, su nombre no fue inscrito en la Copa de Oro, trofeo con el que se premia al campeón y que éste tiene en su poder el año siguiente que lo gana. Pero en el caso de Blanco no fue así, y fue por causas políticas.

Se inscribieron en la Finn Gold Cup de Palamós dos regatistas sudafricanos, eran momentos convulsos geopolíticamente hablando debido entre otras cosas al Apartheid. La Dirección General de Deportes (actual CSD) impedía que representantes de Sudáfrica participaran en el Mundial, lo que provocó que la IYRU (actual World Sailing) y la clase Finn International, no reconocieran este Mundial ni a ninguno de sus más de 100 participantes. Ganó Blanco, pero su nombre no fue inscrito, quedando el espacio reservado al año 1977, vacío.

En el año 1977 ya figura desde el día 24 de junio de 2017, el nombre de Joaquín Blanco. Foto Robert Deaves

40 años después del Club Nàutic Costa Brava-Vela Palamós ha decidido rememorar aquella Finn Gold Cup, en la que han participado varios de los que ya lo hicieran hace cuatro décadas. Lo han hecho el propio Joaquín Blanco, José Luis Doreste, José María Pujadas, Francisco Castañer y el chileno Marco A. Montalbetti, que ha viajado desde el país sudamericano hasta España solo para rememorar aquella regata. En esta ocasión han sido 30 los regatistas llegados desde España, Francia, Holanda, Australia e Irán. Un éxito de convocatoria y participación.

Pero Joaquín Blanco, que solo iba a recordar, no sabía la sorpresa que se le había preparado, y esta no era otra que 40 años después la clase Finn decidió reconocer oficialmente al regatista canario su victoria en la Finn Gold Cup de 1977 y hacerle entrega de la Copa y de su inscripción en el preciado trofeo, y su nombre ya figura junto a los mejores de esta clase y en la que solo hay tres españoles en su palmarés: Joaquín Blanco, José Luis Doreste y Rafa Trujillo.

Blanco se emocionó por este detalle, reconociendo que ha sentido más alegría que se hayan acordado de él cuatro décadas después, que en el momento que ganó, que tenía 19 años y que no sabía ni lo que era el Apartheid. Nunca se quejó, nunca reclamó su sitio en la historia, pero él ya había pasado a formar parte de ella.

Finn Gold Cup, Palamós, Blanco
Los participantes y organizadors del Trofeo 40 aniversario de la la Finn Gold Cup en Palamós. Foto: Robert Deaves.

Nunca es tarde si la dicha es buena. Y si además lo haces rodeado por tus amigos de la vela; se siente, se vive y se disfruta mucho más.

Artículo publicado en ABC de la Náutica (29/06/2017)

 

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