Estaba cantado y pocas opciones tenía el Wild Oats de salir indemne de un babor-estribor de libro. A las primeras de cambio le puso la victoria en bandeja al Comanche en la mítica Rolex Sydney Hobart. El Jury Internacional dictó sentencia y esta no fue otra que penalizar al infractor, lo que le costó la victoria y el récord.

Viendo realmente lo que sucedió, no acabo de entender como un patrón de la talla y experiencia de Mark Richards y su tripulación pudieron caer en una infracción fundamental en las reglas de regatas y que se enseña en el Optimist.

No sé qué es lo que realmente le pasaría por la cabeza a Richards. El babor-estribor era tan evidente que no entiendo muy bien como  se puede tirar por la borda una regata de 628 millas cuando apenas han navegado 10. De Richards o de su navegante, que por cierto, sustituía a Joan Vila, el que ha sido su navegante en los últimos años y que tan buenos resultados le ha dado.

Haber pasado por la popa del Comanche hubiera sido lo lógico, sí, ciertamente hubieran perdido algunos segundos, incluso minutos, pero qué es eso en una regata que dura día y pico.

El Wild Oats XI cruzaría la meta en primera posición con 34 minutos de ventaja sobre el Comanche. De haber hecho la maniobra correcta seguramente hubieran ganado igual, pero la penalización de una hora impuesta por el Jury les acabaría relegando a la segunda posición.

Mark Richards, que al principio dijo no entender la protesta del barco de Jim Cooney, acabaría acatando la resolución, supongo que después de ver las imágenes, no le quedarían demasiadas dudas.

De esta forma y aunque haya sido realmente en los despachos, el Comanche patroneado por James Spithill es el nuevo ganador en tiempo real de la Sydney Hobart con récord incluido, el de 1 día, 9 horas, 15 minutos y 24 segundos.

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