La vela es un deporte que tradicionalmente se hereda como afición de padres a hijos, entre otras cosas por la pasión por el mar y la navegación que se transmite generación tras generación. En algunos casos queda el amor por la vela, pero en otros va más allá y también se transmiten los genes competitivos y ganadores. Entre estos últimos encontramos ejemplos como los de Joaquín Blanco Roca y Joaquín Blanco Albalat, padre e hijo olímpicos en Los Ángeles y en Río, respectivamente; Guillermo y Willy Altadill, ambos regatistas oceánicos o el último caso, el de Carlota Hopkins Guerra, hija de la campeona olímpica Patricia Guerra y del navegante estadounidense Robert Hopkins.

Carlota se acaba de proclamar junto a Patricia Reino campeonas de Europa de la clase 420 en categoría Junior Femenino, en la que es la antesala del 470 y que tantas alegrías dio a su madre y al deporte español, y que culminó con el oro en Barcelona 92 junto a Theresa Zabell. Está claro que Carlota es la viva imagen de su madre.

Patricia Guerra y Theresa Zabell en el podio con el oro en Barcelona 92.

La clase 420 ha sido tradicionalmente una de las que más alegrías ha dado, y en el Europeo celebrado este mes de agosto en aguas del Lago di Garda en Italia, se ha confirmado una vez más.

El 420 español cuenta con buena salud, ya que además del oro junior femenino de Reino y Hopkins, ganaron el oro absoluto juvenil Carlos Balaguer y Antoni Massanet y el bronce sub17 Martin Wizner y Pedro Ameneiro.

La vela de base -que está transferida por ley a las federaciones autonómicas y subsiste sobre todo al esfuerzo de estas, los clubes y las propias familias de los regatistas-, sigue gozando de buena salud. Luego cuando estos regatistas dan el salto a categorías absolutas, ya es otra historia.

Pero por ahora disfrutemos de estos éxitos juveniles. Cantera hay.

1 Comentario

  1. Gracias Jaume me ha encantado tu artículo. Opino como tú y creo hay cantera y que hay muchos más hijos de amigos regatistas que también disfrutan y triunfan con nuestro deporte. Y también opino como tú y sin entrar en detalles, que el salto a clases absolutas es otra historia. En este caso te has referido a la clase 420 juvenil y a los increíbles éxitos que la clase 470 nos ha dado en cinco Olimpiadas diferentes.

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