La Jarra de las Cien Guineas es el trofeo deportivo más preciado de la historia. Foto: Sailing Energy

La ciudad de Barcelona puede volver a ser el centro mundial de la vela. La posibilidad de que pueda ser sede de la Copa América –el trofeo deportivo más antiguo de la historia-, han hecho que la ciudad condal entre con fuerza en la recta final de la carrera por acoger la competición más mítica en el año 2024, según ha adelantado La Vanguardia.

Team New Zealand, actual defensor de la Jarra de las Cien Guineas, decidió tras ganar la 36 edición en su ciudad natural, Auckland, salir de Nueva Zelanda y buscar otra ciudad. Varias han sido las candidatas, desde Valencia –ciudad que acogió las ediciones de 2007 y 2010- pasando por las actuales candidatas Málaga, Cork (Irlanda) y Yedda (Arabia Saudí). Barcelona sonó inicialmente pasado el verano de 2021, pero en un primer momento se quedó en una posibilidad remota.

El equipo neozelandés quería tener solucionada la elección de la seda antes de final de año. Su preferida inicialmente era Valencia, pero la candidatura que lideraba el Real Club Náutico de Valencia, cojeaba después de que las instituciones no respaldaran de forma clara y concisa el proyecto. Mientras tanto Cork y Yedda seguían vivas. Esto hizo que Team New Zealand le diera otra oportunidad a Valencia y alargó el plazo para anunciar la sede al 31 de marzo de 2021.

Valencia intentó reactivarse, pero seguían con la negativa política, y aunque hubo varias empresas que sí estaban por la labor, finalmente desistieron y a principios de marzo Grant Dalton, CEO del Team New Zealand, mandaba una carta al RCN Valencia, agradeciendo sus esfuerzos y descartándola oficialmente de la carrera.

A priori esto parecía que sólo quedaban en la carrera Málaga, Yedda y Cork. La ciudad andaluza sí está apostando muy fuerte, sobretodo su alcalde Francisco de la Torre, que ha conseguido involucrar al propio presidente de la Junta de Andalucía Juan Manuel Moreno, con reuniones en Dubai con Matteo De Nora, mecenas del Team New Zealand.

Mientras tanto nadie hablaba de Barcelona, que sí estaba trabajando en silencio para acoger el evento. La iniciativa privada ha sido la que puso en órbita a las instituciones, Generalitat, Ajuntament y Diputació, y convencerlas de los beneficios deportivos, económicos, empresariales, tecnológicos y turísticos de traer la Copa América a Barcelona.

El trabajo parece que ha dado sus frutos y a través del organismo Barcelona Global ha conseguido involucrar al sector público y privado para que la candidatura sea una realidad y haya salido a la luz a 20 días para que Team New Zealand haga oficial y de forma definitiva la sede final.

Después los Juegos Olímpicos y el Mundial de Fútbol, la Copa América de Vela es el evento, que se disputa cada cuatro años, con mayor proyección a todos los niveles. Pero sobre todo para la ciudad organizadora, ya que no se trata sólo de los tres meses que puede durar la competición, sino que los dos años anteriores la ciudad organizadora obtiene un retorno impresionante, ya que los equipo participantes se instalan en la ciudad, ya no solo técnica y deportivamente, sino también con todas sus familias.

Una de las ventajas de Barcelona es su experiencia en organización de grandes eventos, como fueron los Juegos Olímpicos.

En la 32 edición celebrada en Valencia la Generalitat Valenciana hizo un estudio de impacto en el que los beneficios económicos para la ciudad fueron de 2.724 millones de euros y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, vinculó de 2004 a 2007 un total de 73.859 empleos nuevos. Mientras que el crecimiento del PIB, gracias a la Copa América, fue del 1% en la ciudad.

Barcelona ya optó en 2007

En 2007 Valencia acabó siendo la elegida por Alinghi como sede de la Copa América. En aquella ocasión el equipo de Ernesto Bertarelli, al no tener Suiza salida al mar, puso a subasta la sede después de que el Deed of Gift, el documento por el que se rige la competición, obliga a que la regata se celebre en aguas abiertas. En aquella ocasión optaron cerca de 20 ciudades entre ellas Barcelona y Palma. En aquellos momentos Barcelona pero, ya contaba con una gran competición de vela como fue la Barcelona World Race, vuelta al mundo a 2, y que puso en el mapa de este deporte a la ciudad y de la que se celebraron tres ediciones de la mano de la Fundació per a la Navegació Oceànica Barcelona.

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