Foto Germán Caballero/Levante-EMV: Técnicos de Cruz Roja preparando el operativo en la base de Alinghi

A la vez que el GC32 Alinghi ganaba las Extreme Sailing Series en Barcelona, la que fuera su casa desde el año 2003 al 2010, donde el entonces Defender de la America’s Cup en Valencia recibía a miles de personas en su base con todas las atenciones habidas y por haber; ocho años después y después de haberle buscado múltiples usos, finalmente ha servido como centro logístico y casa temporal de acogida de los migrantes del Aquarius. Quién iba a decir que un lugar en el que el lujo y el dinero no fueron un problema donde las maletas de Louis Vuitton y el Moët & Chandon era lo normal, acabaría siendo un lugar para acoger a personas que no tienen absolutamente nada.

Durante estos ocho años en los que Valencia perdió ser la sede de la America’s Cup, sin duda la competición más exclusiva de la vela y casi me atrevería a decir del deporte a nivel mundial; el Consorcio, la Marina y las instituciones de Valencia no han sido capaces de buscar a excepción de la Formula 1, un uso más o menos permanente de las bases de los distintos equipos y que forman parte de la historia y del paisaje de la ciudad.

Ahora el estado de emergencia ha hecho que sirvan para un uso por el que no fueron concebidas. Lo ideal hubiera sido que se hubieran transformado en un punto de encuentro con oficinas, centros comerciales, etc; pero al no ser así, en el caso de la de Alinghi, en la que tuve la oportunidad de pasar muchas horas, ha acabado como un centro temporal de migrantes. Al menos se le sacará un uso por una buena causa.

Una vez pase esta crisis humanitaria la base Alinghi será la sede del Centro Mundial de la Alimentación que ocupará la segunda planta. La primera está ocupada por el Centro Nacional de Ciberseguridad.

Un grupo de migrantes llegando al Centro Náutico Elcano de Cádiz. Foto: Julio González/Diario de Cádiz

Caso parecido, aunque guardando las distancias, es el del Centro Náutico Elcano en la ciudad de Cádiz, que sin haber tenido un pasado de lujo como la base de Alinghi, y que sigue siendo un centro deportivo para la ciudad, dejará por unos días de ejercer su actividad normal para acoger a otros inmigrantes, pero estos llegados en patera por el Estrecho de Gibraltar y también rescatados, no con la espectacularidad de los del Aquarius pero también serán internados en este centro hasta que las autoridades decidan qué hacer con su futuro.

Está claro que primero son las personas y en este caso hay que priorizar al ser humano por encima de todo, pero esto también debe de ser una solución temporal y de emergencia, y buscarle de una vez por todas una utilidad real a la base de Alinghi, y que el Centro Elcano pueda volver a su actividad normal cuanto antes.

Pero antes, hay que solucionar esta grave crisis. Y es que cuando pasan estas cosas, el deporte y el ocio deben pasar siempre a un segundo plano.

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