Aunque en España aún no hay fecha de vuelta a la actividad deportiva, el Consejo Superior de Deportes (CSD) ha presentado un borrador de protocolo de actuación al Ministerio de Sanidad para cuando se levante el confinamiento en España y que ha tenido acceso Isaac Fouto y que firma en el portal Iusport.

La secretaria de estado, Irene Lozano, es quien lo firma un día después de haberse reunido telemáticamente con deportistas y federaciones. Este protocolo se centra en los deportistas olímpicos y a los de alto nivel, que son unos 5.000 en toda España.

La reanudación de la actividad deportiva profesional va destinada a los deportistas de élite (federaciones y movimiento olímpico y paralímpico) y a las ligas (las profesionales en un primer momento y no profesionales más adelante, conexión con clubes). En este momento, los objetivos serían, para las ligas, jugar a puerta cerrada y para los deportistas individuales, retomar su actividad profesional, como en cualquier otro trabajo (algunos con perspectiva olímpica a medio plazo).

Aunque el protocolo tiene como referentes el fútbol y el baloncesto, con lo que no se habla de medidas para deportes como por ejemplo la vela o la escalada que se hacen al aire libre y sin público.

Voy a dejar entero el escrito para que cada uno saque sus propias conclusiones.

Lozano habla en términos políticos los beneficios de las medidas de apertura gradual.

Los puntos son los siguientes:

–    Normalización de la vida cotidiana: La suspensión de las competiciones es una anomalía histórica, con precedentes sólo en periodos de guerra. Volver a jugar partidos profesionales de fútbol y baloncesto a puerta cerrada permite emitirlos por televisión. Verlos en casa nos devuelve a la normalidad. Los espectadores del fútbol (y otros deportes -baloncesto-, en menor medida, y una vez se reactiven) son millones. También contribuye a fortalecer el espíritu colectivo en la última fase del confinamiento: por un lado, familias, residencias de mayores, centros de menores e inmigrantes; por otro, centros penitenciarios.

–    Reputación de España. Las dos marcas españolas más conocidas internacionalmente son el Real Madrid y el FC Barcelona. En el deporte mundial, están entre las diez más valiosas e influyentes. Que la liga española (una de las dos mejores del mundo) se reanudara, repercutiría positivamente en nuestra reputación. Idear protocolos de juego sanitariamente seguros nos situaría en la vanguardia de sanidad deportiva.

–    Representación internacional. Los DAN (deportistas de alto nivel) son un “bien nacional”, como representantes de España en las competiciones internacionales, incluidos Juegos Olímpicos. Esto tiene gran relevancia política: al reanudar su entrenamiento, ayudamos a que cuando ejerzan esa representación de España lo hagan en mejores condiciones. Además demostramos ser conscientes de su simbolismo para el país.

–    Problemas económicos: un rescate público-privado. El fútbol representa un 1,4% del PIB aproximadamente, y unos 185.000 empleos (directos, indirectos e inducidos), según La Liga. En la era post-covid, el fútbol ha de convertirse en la locomotora del deporte. Será necesario un rescate económico al conjunto del deporte, pero puesto que no habrá recursos públicos para todos, el único colaborador privado que podría aportar es el fútbol: conviene cuidar ese papel de socio en la salida de la crisis del sector. Los clubes son agentes económicos, y también depositarios de sentimientos de pertenencia: lo mismo cabe decir de las distintas selecciones españolas, cuyos jugadores se nutren de los clubes.

–    Entrenar es un trabajo. Para los deportistas profesionales, su trabajo es entrenar, por tanto, cuando se permita a la gente reanudar la  actividad laboral, ellos pueden con justicia reclamar volver a la suya, que es el deporte.

  •  Términos, datos y categorías a tener en cuenta:

o    Los DAN son unos 5.000 en España, identificados con nombres y apellidos, fáciles de someter a un protocolo sanitario. Lo mismo cabe decir de las Ligas profesionales (primera y segunda de fútbol, más ACB de baloncesto), para las que serían necesarios protocolos de vuelta al entrenamiento paulatina.

o    En cuanto a instalaciones deportivas, las públicas permiten supervisión sanitaria muy controlada: disponemos de los Centros de Alto Rendimiento estatales y los Centros de Tecnificación de las CCAA, que podrían albergar a  numerosos deportistas DAN, olímpicos y profesionales en los primeros tiempos, sin grandes desplazamientos. Los clubes y otras instalaciones privadas podrían también hacerlo, pero quizá en fase posterior puesto que sería más difícil establecer los controles.

o    La gran preocupación de todo el sector (federaciones, clubes, ligas…) es cómo terminar las competiciones que quedaron suspendidas. Para muchas de ellas, finalizar supone evitar un quebranto económico enorme. Dado lo inédito de la situación, en algunos casos el riesgo es de quiebra, en un sector en el que por la corta vida útil de los trabajadores (los deportistas), este parón puede ser irremediable.

o    Las federaciones tienen tres fuentes de ingresos: por organización de competiciones, por patrocinios y por subvenciones. En este momento han perdido dos de esas tres. Permitir el retorno de las competiciones significa permitir su propia captación de recursos y limitar la dependencia del Estado.

El CSD, a través de un nuevo mecanismo de coordinación rápida (Grupo de Tareas para el Impulso del Deporte), está trabajando estrechamente con los principales actores del sector (instituciones, federaciones, deportistas, patrocinadores) para desarrollar un marco básico de acuerdo y de medidas urgentes para salir juntos de la pandemia. Se adjunta un cuadro con una propuesta de escenarios, medidas, consecuencias epidemiológicas y fechas tentativas. Cuando se decida que se puede reanudar la actividad, el deporte estará listo y unido para contribuir a los esfuerzos del Gobierno para una desescalada segura.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here