La America’s Cup es una regata a la que a los ricos más ricos les gusta jugar. Decenas de los hombre más ricos del planeta históricamente han apostado por tener en sus vitrinas el trofeo deportivo más antiguo de la historia: la Jarra de las Cien Guineas.

Los millonarios más recientes y que se han ‘matado’ entre ellos han sido Larry Ellison y Ernesto Bertarelli, pero ahí también han estado en primera línea de fuego Patrizio BertelliTörbjörn Törnqvist y Masayshi Son. Pero en ediciones más antiguas estuvieron nombres como los del primer ganador John Cox Stevens;el que más veces lo ha intentado y ha perdido por allá los años 30 Sir Thomas Lipton o a finales del siglo pasado Raul Gardini. Magnates que se han gastado fortunas incalculables para ganar una regata, una competición, al fin y al cabo, un trofeo. Algunos con mejor suerte que otros, claro.

El último multimillonario en apuntarse a esta carrera es el hombre más rico de Gran Bretaña, Jim Ratcliffe, dueño de la petroquímica Ineos y que ha decidido apostar por Ben Ainslie para que el regatista olímpico más laureado de la historia devuelva en 2021 el aguamanil de plata a las islas británicas, de la que salió en 1851 y donde no ha vuelto.

Ignacio Muñoz Pidal, autor del libro ‘America’s Cup. Historia de una singladura empresarial’, cuenta en una frase recogida en su día por Rodrigo Terrasa en El Mundo: “Era la última ambición de muchos empresarios que lo habían logrado todo, pero les faltaba la Copa América. Esta competición siempre fue más de empresarios que de empresas, una cuestión personal para muchos”.

Y Ratcliffe es el último ejemplo de ello. Su éxito o fracaso está en manos de Ben Ainslie. 141 millones de dólares (110 millones de libras) es el precio.

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