La exigua participación española en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1932  fue fruto de las circunstancias y pudo haber sido mayor de haber contado con el apoyo económico del Gobierno de la II República.

Aunque inicialmente existía su disposición a destinar 400.000 pesetas para sufragar los gastos de preparación y la participación en los Juegos, la llegada de Manuel Azaña a la presidencia del gobierno y los nuevos criterios de su responsable económico cambiaron radicalmente los planteamientos. El pesimismo cundió entre los dirigentes del COE tras un encuentro, el 12 de abril de 1932, con el presidente Azaña que se mantuvo inflexible supeditando la subvención a una decisión de las Cortes que nunca llegó a pesar de los esfuerzos de varios disputados, especialmente Josep Suñol de ERC que fue uno de sus más firmes defensores(1).

El Mundo Deportivo, 13 abril 1932

En este contexto la situación se complicó aún más a raíz del anuncio de la Confederación Española Atlética de que no permitirá a sus atletas competir en los Juegos ante la imposibilidad de una preparación adecuada por no haber dispuesto de los recursos necesarios acusando, en dos duras y extensas notas, la gestión económica del COE y exigiendo por ello su disolución y reorganización.  El 29 de abril el COE celebro sesión plenaria en la que argumento su gestión en un tenso debate. Pese a los intentos de reconducir la situación ante la insistencia e intransigencia del represente de la CEA, Alberto Maluquer, los asistentes acabaron votando su exclusión. Un mes después, el 24 de mayo,  el COE publicó sus cuentas y pese a no disponer de ninguna subvención del gobierno confirmó que habría una reducida presencia española en la cita olímpica de 1932.

 

El Mundo Deportivo, 26 de mayo de 1932

 

 

De los fondos disponibles acordó sufragar los gastos para el represente de vela y los cinco tiradores, dejando abierta la puerta a autorizar otras participaciones si dispusiera de más recursos propios o distintos. No hubo solución, el ministerio de la Guerra ya había anunciado que no destinaria fondos para sufragar el desplazamiento del equipo de hípica pese a que era el vigente campeón olímpico y  que había logrado acreditados resultados para aspirar nuevamente al pódium (2) y finalmente fueron estos seis deportistas los que acudieron a los Ángeles tras un viaje que duro casi dos semanas.

Amat y Bagaria en el tren con destino a Sevilla en la portada de El Mundo Deportivo del 16 de julio de 1932.

El regatista Santiago Amat y el tirador Buenaventura Bagaria, salieron de Barcelona el 15 de julio viajando en tren hasta Sevilla con el popular “sevillano”. Allí se unieron a los  tiradores Julio Castro, Manuel Corrales, Luis Calvet y José González Delgado procedentes de Madrid y se trasladaron a Gibraltar donde el día 17 embarcaron en el “Conte Grande”  de la naviera Lloyd Sabaudo que hacía la ruta Génova-Nápoles-Nueva York. Tras una semana larga de travesía llegaron a Nueva York para, a continuación,  trasladarse en ferrocarril cruzando de la costa este a la oeste para llegar a Los Ángeles el 29 de julio, justo la vigilia del inicio de los Juegos. Dada la dificultad que suponía el coste del viaje. El CIO había llegado a un acuerdo con diferentes compañías navieras  para obtener una reducción del 20% del precio de los pasajes de los deportistas, técnicos, así como un precio  especial de los ferrocarriles norteamericanos que por 100 dólares (3) cubría el viaje de ida y vuelta entre Nueva York y Los Ángeles.

(1) Josep Suñol (1898-1936) diputado en Cortes por ERC (1931-36) y presidente del FC Barcelona (1935-36) que murió fusilado por las tropas franquistas cuando el coche en el que viajaba para visitar el frente fue interceptado cuando erróneamente circulaba por zona no controlada por los republicanos.

(2) Pese a las facilidades ofrecidas por los organizadores, el coste y las dificultades de trasladar los caballos a los Ángeles por vía marítima motivo que en Los Ángeles solo compitieran seis países. De ellos solo tres Usa, México Suecia lo hicieron en las tres modalidades, mientras Japón lo hizo en dos y solamente en una Francia, en doma, y Holanda, en el concurso completo, dándose una mayoritaria ausencia de los países europeos.

(3) Cambio dólar en 1932 1 dolar:12,83 pesetas

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