Haciendo un repaso de la prensa internacional de estos últimos días para ver las distintas reacciones a la elección de Quanhai Li como nuevo presidente de la World Sailing, me he encontrado que hay cierta expectación por saber lo que hará el nuevo mandatario, y si realmente trae consigo los ya famosos 10.000.000 de euros, dólares o libras procedentes de la inmobiliaria china Evergrade, de los que tanto se ha hablado durante la campaña y después de ser elegido, para salvar financieramente a la federación internacional de vela.

Pero dentro de la generalizada ‘alegría’ por el hecho de que Kim Andersen no haya sido reelegido, me quedé con la reacción del presidente de la Federazione Italiana de Vela, Francesco Ettorre, que dice que él apostó desde el principio por Li, con lo que está más que satisfecho por la elección, según explicaba Michelle Tognozzi en FareVela: “La elección de Quanhai Li para dirigir World Sailing es un resultado notable y nada obvio, representa una novedad importante. Es una nueva página que se abre y puedo decir con satisfacción que Italia ha trabajado para lograr este resultado. Italia fue la primera nación importante en la escena internacional que apoyó la candidatura de Quanhai Li desde el principio, y esto en una votación decidida tuvo su peso “.

Y me quedé con la segunda parte, y que en este casi sí le afectaba directamente. Ettorre en un primer momento quería que se presentara a una de las vicepresidencias uno de sus hombres de confianza, se habló de Walter Cavalluci, como candidato unitario de la vela italiana; pero finalmente desistió de esta idea ya que dos italianos Luca Devoti y Riccardo Simoneschi decidieron dar el paso y presentarse por su cuenta, con lo que el presidente italiano optó por la vía más diplomática: “La posición de la FIV era para una sola candidatura con un un proyecto compartido. En su lugar, se presentaron dos candidaturas individuales y, en cualquier caso, eran competencia entre sí. Por eso la FIV ha optado por limitarse a dar a ambos candidatos el apoyo formal de Italia en la votación, porque no hacerlo hubiera sido incomprensible”.

Al menos el presidente Ettorre ha dado su apoyo público y votó a los dos italianos que optaban a dos vicepresidencias, al final Devoti consiguió 46 votos y Simoneschi 21, quedando los dos fuera, pero al menos sintieron el apoyo de su federación y país.

Kim Andersen junto a Julia Casanueva cuando eran felices tras la elección del danés en Barcelona.
Kim Andersen junto a Julia Casanueva, cuando eran felices, tras la elección del danés en Barcelona hace cuatro años.

En España no podemos decir lo mismo. En ningún momento Julia Casanueva ha mostrado públicamente su apoyo a Gerardo Seeliger, excepto en el aval, seguramente forzada por las circunstancias y por su junta directiva. La máxima dirigente de la vela española en ningún momento mostró su apoyo ni público ni privado por el candidato español, que hace meses que no ha tenido ningún contacto con la presidenta. El silencio de Casanueva antes, durante y después de las elecciones es explícito, y da la sensación que en ningún momento pensó en apoyar a su federado. El hecho que el voto haya sido secreto, sólo ella sabe teóricamente lo que ha votado en nombre de la vela española, ha sido su principal arma.

El caso es que al que parece que pudo haber votado, tampoco ha ganado.

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