Que los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 se van a posponer es una evidencia, por mucho que el COI intente ganar tiempo diciendo que tomará una decisión dentro de cuatro semanas.

El COVID-19 ha dejado el deporte mundial muy tocado y cada vez son más las voces de deportistas y federaciones internacionales que piden un cambio de fechas a verano de 2021 o 2022. Los deportistas están encerrados en sus domicilios –menos los españoles de vela que están en el CEAR- son conscientes que no pueden entrenar ni van a llegar en las mejores condiciones a la cita olímpica.

Pero como todo en el mundo del deporte profesional, hay un componente económico que al final acaba siendo más importante que el propiamente deportivo. Es por ello que el COI quiere dejarlo todo muy bien atado en tema de contratos de patrocinios y con el propio comité organizador de Tokio 2020, que aunque con la boca pequeña, intentará por todos lo medios que no se aplace, pero esto es ya prácticamente imposible.

El aplazamiento pero, también puede suponer un golpe muy duro para las Federaciones Internacionales, entre ellas la World Sailing, que prácticamente viven de los Juegos Olímpicos. Por poner el ejemplo que más cerca nos pilla, la de vela, que un 60% de sus presupuesto se cubre con el cupo que paga el COI. En concreto en este caso son 15 millones de dólares los que ingresará o dejará de ingresar en función de si hay o no hay Juegos Olímpicos.

Este es también uno de los caballos de batalla que tienen el COI con las Federaciones Internacionales. En una entrevista el candidato español a presidir la World Sailing, Gerardo Seeliger es crítico con los actuales dirigentes: “No quiero ni pensar que se puedan cancelar los Juegos Olímpicos por el coronavirus y si no entra este dinero en noviembre. Pero para ello hay que tener un plan B y actualmente no lo tienen, pero es algo que hay que tener presente que puede pasar. Si soy presidente voy a implantar lo que recomendaba Juan Antonio Samaranch, que una federación tiene que tener dinero en sus arcas para poder enfrentarse dos años de gastos. La World Sailing no los tiene, y dos millones de libras que tenía en la isla de Man, los están gastando en estos momentos”.

Y es que la World Sailing necesita como agua de mayo este dinero para su supervivencia, después de que la desastrosa gestión del actual presidente Kim Andersen, y el hasta el pasado diciembre CEO Andy Hunt, haya provocado que el máximo organismo mundial de la vela esté prácticamente en la bancarrota.

Es por ello que muchos reclaman que aunque se retrasen uno o dos años los Juegos Olímpicos de Tokio, el COI haga efectivo el pago del dinero correspondiente a cada deporte. Para ello, y como recordaba Seeliger en la entrevista, han seguido con la filosofía de Juan Antonio Samaranch de no solo no gastarse todo el dinero sino el de ahorrar y tener un remanente. El COI cuenta con 900 millones en caja, con lo que una opción sería la de adelantar el dinero a las federaciones, para que algunas como la de vela, no caigan en la más absoluta de las miserias.

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