El confinamiento de diez regatistas olímpicos y cinco técnicos en el CEAR de Santander ha llegado a su fin. Los deportistas han ido abandonando de forma escalonada, entre los días 7 y 9 de abril, las instalaciones después de que el Consejo Superior de Deportes fuera tajante y recordando haber advertido hasta en cuatro ocasiones, que los deportistas debían de estar en sus casas y no en el centro especial de alto rendimiento.

A lo largo de los últimos tres días fueron desalojando escalonadamente las instalaciones y cumplir así con el Real Decreto 463/2020 en el que se especifica que están prohibidas todas las actividades deportivas, en el que se incluyen los confinamientos en grupo. Es por ello, que otros centros como el CAR de Sant Cugat y la residencia Blume, cerraron sus puertas sin la posibilidad de que se quedaran a residir ni entrenar ninguno de los deportistas que lo hacen ahí habitualmente.

De aquí el enfado por parte del CSD, no con los deportistas a los que exime de cualquier responsabilidad, sino con los dirigentes federativos y en concreto con la presidenta Julia Casanueva, tachando a la Real Federación Española de Vela de “irresponsable” por haberse saltado la ley en un momento tan delicado en el país como es el estado de alarma, que afecta a todas las personas independientemente que sean deportistas o no; y de “insolidaria” ya que el hecho de que unos deportistas de vela estaban entrenando en unas instalaciones semipúblicas, a otros no se les permite y tienen que hacerlo en sus casas.

A Casanueva no se le ocurrió otra cosa que contraatacar al CSD desafiando al propio director general, Mariano Soriano. En declaraciones a EFE, Casanueva comentó que “se nos podrá acusar de muchas cosas” pero sin aceptar “bajo ningún concepto” de haber “sido irresponsables e insolidarios en confinar al equipo olímpico en el CEAR de Santander”. Además Casanueva reconoció sobre la conversación con Soriano que “su respuesta fue que si pasara algo era bajo mi responsabilidad y le recordé que desde el primer momento que decidimos venir al CEAR asumimos la responsabilidad”.

Ahora será el CSD quién deber tomar las medidas correspondientes por la actuación de Casanueva como máxima responsable, después de violar el Real Decreto con fecha a 15 de marzo, momento en el que se decretó el estado de alarma, y de que el CSD advirtiera en reiteradas ocasiones que el confinamiento no era posible, y que los deportistas no salieran hasta el día 8 de abril, momento en que según la federación finalizaba una cuarentena de 14 días después de que se detectara un posible positivo de COVID-19 entre los confinados al que se advirtió al Servicio Cántabro de Salud, según un escrito firmado por la presidenta remitido al Ministerio de Sanidad el día 5 de abril.

Tras esta situación algunos presidentes territoriales como Ángel Puente, de la Federación de Castilla y León, pidió en un duro escrito, la dimisión de Casanueva.

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