La histórica clase Finn es, por tradición, la más representativa de la vela en los Juegos Olímpicos. Es la más antigua de todas las que participan y a lo largo de los tiempos ha sido la clase de la que han salido los regatistas más laureados, entre otros: Russell Coutts, Ben Ainslie, John Bertrand, Ed Writh, Andrew Simpson o Robert Scheidt.

En España ha sido también una de las clases ‘top’, con tres medallas olímpicas: dos de oro, a cargo de José Luis Doreste (Seúl 88) y José María van der Ploeg (Barcelona 92); y una de plata, Rafa Trujillo (Atenas 04). Sin embargo, el Events Comitee de la World Sailing (Federación Internacional de Vela) se planteó hace unos meses la posibilidad de quitarla del programa olímpico de cara a París 2024, lo que se tradujo en un clamor del mundillo de la vela en contra de esta posibilidad. Todo ello ha provocado que el Council haya desoído al Comité de Eventos y se busque una solución que se hará pública en la reunión anual de la World Sailing el próximo mes de noviembre.

El Club Nàutic El Balís ha acogido recientemente el Campeonato del Mundo Másters de Finn, en el que participan cuatro regatistas españoles que fueron olímpicos en los años 70 y 80: José Luis Doreste, que además de campeón olímpico fue ganador de la Finn Gold Cup (Mundial) en 1987 en Kiel; Joaquín Blanco también vencedor del Mundial en 1977 en Palamós y olímpico en Los Ángeles 84, donde fue cuarto; Gerardo Seeliger, olímpico en Munich 72 y Montreal 76; y Jesús Turró, en la clase Tempest en Montreal 76.

En El Balís se reunieron estos cuatro regatistas olímpicos para analizar la actual situación, coincidiendo unánimemente los cuatro en la importancia de la clase Finn dentro del panorama olímpico. Gerardo Seeliger es actualmente el presidente de honor de la clase Finn: “Yo siempre soy optimista y pienso que tanto en vela olímpica como no olímpica tiene que haber un barco para regatistas muy atléticos, de más de 85 kilos y que tengan unos conocimientos tácticos que probablemente solo ofrezcan el Finn y el Star. También unos conocimientos técnicos de hidrodinámica, aerodinámica, fatiga de material, etc. Las otras clases son monotipos y no puedes utilizar otros elementos para mejorar el resultado y la velocidad del barco. El Finn representa todas estas cualidades y no hay otra clase igual. Los grandes regatistas han venido del Finn y ahora vienen del 49er. La de hoy en día es una vela de vientos aparentes, solo hay que ver hacia donde ha evolucionado la America’s Cup”, destaca.

Seeliger, que ha sido miembro del COI y de la World Sailing, conoce bien el mundo federativo: “El Council, más conservador, parece no ha hecho caso al Comité de Eventos, que es más radical en estos temas. El Star o el Finn son barcos con un pasado buenísimo y tienen un futuro brillante”, añade. Por su parte, también avanza que “la medalla del Finn va a ser mixta, aunque no es la mejor opción, pero el Finn o un barco parecido tienen que seguir. Es la generación del futuro, gente de 90 kilos y 1,85 de estatura. El ser humano es cada día más atlético, más sano, más fuerte y cuidamos más la alimentación. Hay clases como el 49er y 470 que se solapan en cuanto a forma física. El kitesurf lo defendí en su día, y ahora se habla que no es vela porque no tiene palo. A lo mejor sí tendría que tener federación propia”, sostiene.

Para Jesús Turró, “sería un error importante que el Finn perdiera la condición olímpica. El barco que mejor cumple las características del espíritu olímpico es el Finn. Es un barco en el que necesitas unas cualidades físicas y psíquicas importantes, basado en la cultura del esfuerzo, tecnología asumible que puede llegar a mucha gente. Los grandes regatistas se han formado en Finn, y esto quieras o no, ya dice mucho”, aclara.

Sobre el hecho de que navegue conjuntamente con otra clase explica que “se habla del Finn para los hombres y un barco tipo el Europe para las mujeres, que tienen una tecnología muy similar. En la vela hemos competido en muchas regatas hombres y mujeres, aunque es cierto que hay que dar las mismas posibilidades a unos que a otros. Lo que puede ocurrir es que en lugar de que haya un evento de 40 barcos solitarios, haya 20 de hombre y 20 de mujeres. Son soluciones equitativas, en natación no van todos, van los mejores”. Asimismo, opina que es una clase muy viva: “En El Balís hay un Mundial con 353 barcos de 24 países, lo que demuestra que la clase Finn está muy fuerte”.

Dos referentes olímpicos y mundiales

Joaquín Blanco, por el contrario, declara que el Finn es una clase muy completa: “Es es el súmmum de la navegación en solitario, desde que empiezan en Optimist, pasan al Laser y los que consiguen el peso dan el salto al Finn”. Igualmente, opina que la opción planteada “es una solución” y le parece positivo que “se comparta con una clase femenina para tener paridad”.

Por último, José Luis Doreste ha vuelto a navegar en la clase que le dio más alegrías: “No lo sigo muy de cerca, parece que ha sobrevivido al corte, pero no tenemos muy claro el futuro. No se si la decisión es para equilibrar hombres y mujeres o reducir el número de regatistas, pero lo que está claro es que si se hace así, va a ser mucho más difícil estar en unos Juegos Olímpicos, ya que se reducirá el número de países participantes”. Y para terminar, añade que “este es el kid de la cuestión. Si quitas el Finn quitas a una franja de gente que se queda sin poder competir en vela olímpica. Creo que sería un error”.

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