Mira el mar con añoranza desde una de las ventanas del Centro Especializado de Alto Rendimiento de Vela Príncipe Felipe de la ciudad de Santander. Lo tiene muy cerca y no lo puede tocar, y eso, para una regatista como Támara Echegoyen (36 años) no es muy habitual. Echo de menos el mar, la libertad de poder elegir si te apetece ir o no y el cariño humano. Estar separada de todo el mundo”, explica a MD Támara desde la distancia, quien reconoce que “es raro que estemos más de siete días separadas del agua, la echamos de menos ya que nos apasiona”.

Habla este regatista de Ourense en plural porque su ‘media naranja’ en el agua es la balear Paula Barceló, con quien se clasificó navegando con el barco 49er FX para los Juegos Olímpicos de Tokio en el Mundial de Geelong (Australia), logrando el oro.

Ambas estaban en Palma de Mallorca entrenando, probando material que después iban a utilizar este verano en la cita nipona, cuando se estaba desatando la fase más grave de la pandemia del coronavirus. Viendo el cariz que estaba tomando el asunto, y antes de que se declaraba el estado de alarma por parte del Gobierno, decidieron mover su base de campo de trabajo que habían instalado en las Islas Baleares, al CEAR de Santander. Allí llevan dos semanas, intentando adaptarse a una situación anómala y viendo como por culpa del mismo virus que las mantiene recluidas se han aplazado los Juegos de Tokio a 2021.

Támara, oro en la clase Elliot en los Juegos de Londres 2012, reconoce que lo peor de la situación por la que están pasando es la incertidumbre. Tenemos que hacernos una idea de lo que sucede por las noticias, restándole trascendencia al horizonte deportivo dada la fuerza del azote del COVID-19. “Ahora no podría decir cómo nos afecta el aplazamiento de los Juegos. Desde el punto de vista de rendimiento, el tiempo de agua que nos den lo aprovecharemos al máximo. Nuestro sueño es estar en los Juegos, pero después de superar esta crisis. La constancia y el tener los pies en tierra es lo que nos permitirá que no nos durmamos, aunque ganar un Mundial el año de los Juegos te da confianza que puedes luchar por un podio. Todo el mundo debe mantener la cabeza en su sitio para ser responsable y echar una mano. Es la única forma de salir de ésta”.

Fuera de su medio natural, Támara no parece sentirse muy incómoda, aunque seguramente la procesión vaya por dentro. Metódica, se ha marcado unas rutinas que le permiten tener una agenda ordenada, y lejos de desesperarse saca su versión más positiva. Aquí tenemos sitio para trabajar el físico y la vela tiene muchos aspectos que se pueden mejorar en tierra. Después, con imaginación, trabajo la posibilidad de estar en el barco. Se trata de mejorar en muchos aspectos, para que cuando volvamos al agua seamos mejores regatistas”.

Y entretenimiento no le falta. Cuando no se distrae con una serie, película o documental en una de las plataformas audiovisuales que frecuenta abre la maleta y saca uno de los muchos libros con los que suele viajar. Lectora empedernida, en la maleta de Santander esconde un total de seis volúmenes, tres de ellos novelas, entretenimiento al que suma el de los estudios, ya que está cursando un máster en gestión deportiva. “No me aburro” finaliza antes de separarse de la ventana.

Artículo de Celes Piedrabuena en Mundo Deportivo en la serie ‘Sueños Aplazados’

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