España en su día lideró la Federación Iberoamericana de Vela (FIV), con sede en la calle Luis de Salazar 9 de Madrid (¿Les suena?). Esta federación impulsada en su día por la Real Federación Española de Vela (RFEV), fue registrada y está incluida dentro de las asociaciones reconocidas por el Consejo Superior de Deportes.

Pues bien, una buena parte de los países que conforman esta Federación Iberoamericana han denunciado mediante una carta -fechada el día 6 de diciembre de 2018-, liderada por la Federación Argentina de Yachting un “posible sabotaje externo” de la votación por parte de la World Sailing, que dejó fuera al Finn para incluir al quillado doble mixto.

La carta está firmada por el representante del Grupo M en el Council de la World Sailing, Pablo Masseroni, el presidente de la Federación Argentina de Yachting, Luis F. Velasco y a la que se han adherido el presidente de la Federación Brasileña de Vela y representante del Grupo N, Marco Aurelio De Sa Ribeiro y el comodoro del Yacht Club Uruguayo, Gustavo Coll.

Cabe recordar que el Grupo M está formado por Argentina, Chile, Uruguay, Ecuador y Perú y el Grupo N por Brasil y Paraguay.

La posición de la mayor parte de federaciones suramericanas es clara respecto a lo que sucedió en la Asamblea de la World Sailing. Sería bueno que tanto España y los otros miembros del Grupo E (Andorra y Portugal), del que forma parte, tomaran también una posición clara y pública al respecto, ya que por el momento solo ha habido ambigüedad sobre este caso que está provocando un auténtico terremoto dentro del seno de la vela mundial.

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