Los intereses particulares y comerciales de algunos de los miembros de la World Sailing son los que están llevando a la Federación Internacional a convertirse en un organismo mercantilista donde prima el canon al deporte. El CEO, Andy Hunt, con el beneplácito del presidente Kim Andersen, es quien controla perfectamente esta situación, que ha llevado a la vela mundial al extremo.

Todo parte con el Events Committee, que es el organismo de proponer los eventos, a partir de ahí pasa al Council y acaba con la Asamblea General, que es soberana y quien debe refrendar los acuerdos tomados anteriormente. Pero todo está totalmente calculado y estudiado para que salga lo que le interesa. Como así sucedió.

Precisamente fue en la Asamblea General, donde participaron las federaciones nacionales, quienes dieron su versión sobre los cambios de los barcos de cara a los Juegos Olímpicos de París 2024, y que básicamente rondó alrededor del barco quillado mixto offshore en detrimento del Finn.

Allí poco se contó de cómo sería el formato de competición, de si serían regatas de 10, 20, 30 o 100 millas. Los interesados hablaron mucho de las bondades de los barcos quillados mixtos offshore,en algunos caso de una forma totalmente interesada como la del representante de Ucrania, Luka Rodion, diseñador del S30 (barco quillado que aspira a olímpico) está en la Asamblea con voz y voto u otros como Elliot Levy -país con pocas posibilidades de quillado-residente en Estados Unidos o Gary Jobson –vicepresidente de la World Sailing- con voz pero sin voto intervino durante la Asamblea en defensa del quillado offshore, al que aspira el grupo Beneteau/Jeanneau. Atentos a este astillero.

Y aquí empieza la cuadratura del circulo. Presentaciones como la del S30 de Rodion, todo apunta a que fueron una pantalla para que finalmente Beneteau haya sido el que entre en escena, aunque lo hace como tapado.

Los franceses en sus Juegos Olímpicos tienen la intención de introducir un barco netamente francés y ahí entran en escena los Beneteau First 24 o 27. ¡Qué casualidad! O en su defecto el Jeanneau Sun Fast de cerca de 30 pies. ¿Y de qué grupo empresarial forma parte Jeanneau?, si no lo saben se lo cuento: Beneteau. ¿Entienden? Y esto que en un primer momento pensaron en el Figaro 3, pero que no baja de los 200.000 euros, pero parece que hasta ellos se dieron cuento que era una locura.

Esto va ligado a la exposición del presidente de la Federación Francesa de Vela (FFV), Nicolas Hénard, van en esta dirección. Juegos Olímpicos en París y barco francés. No cabe olvidar que la FFV es un organismo dependiente del gobierno, hecho diferencial por ejemplo de España, en que la RFEV es una entidad de interés público.

Por no contar la entrada en escena de países tan peculiares como la propia Venezuela con Levy y sobre todo y las más escandalosas, Samoa con Raema von Reiche o Islas Cook con John Tierney, defendiendo al quillado offshore como si les fuera la vida. Ellos de polinesios tienen poco, y sus federaciones no aparecen en el panorama olímpico ni por casualidad…pero al final son los que acaban decantando el futuro de la vela olímpica.

Hay quién ha hecho números, y un buen porcentaje de su PIB está directamente ligado al turismo náutico con sus flotas de chárter, ¿y cuales son las marcas principales? Beneteau y Jeanneau.

Con lo que el criterio deportivo parece que pinta poco o nada en esta decisión. Sacar del panorama olímpico al Finn, el único barco en el que pueden navegar regatistas con un determinado físico y con un peso superior a 85, y que ahora se quedan huérfanos de navegación olímpica; para pasar a un semi crucero, quillado, doble y que su precio podría oscilar entre los 60.000 y los 100.000 euros, muy poco o nada asequible por la mayoría de los regatistas y federaciones.

Todo esto demuestra la falta de ética generalizada que hay en el máximo organismo de la vela mundial.

Y así seguimos.

11/11/18 – ¿Qué intereses hay detrás de la decisión de la World Sailing? (1)

Las polémicas decisiones adoptadas por la World Sailing en la Asamblea General Anual celebrada en Sarasota (Estados Unidos), están provocando que vaya saliendo a la luz el entramado que tienen montado la Federación Internacional de Vela, el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de París 2024 y algunas marcas comerciales, en relación sobre todo a la eliminación del Finn por el barco quillado offshore. A continuación les haré una primera entrega de lo que viene sucediendo.

El posible monopolio que han creado, en relación a la vela olímpica, está sujeto a una investigación muy seria por parte de la Comisión Europea tras una denuncia presentada respecto al anti-trust (monopolio), ya que un porcentaje muy alto de clases, por no decir todas, si esto no remedia, estarán controladas por unas pocas marcas.

Ahí nos encontramos con RS:X, Laser, 49er y Nacra. Si finalmente caen el Finn y el 470 –las dos únicas clases con libertad de constructor y distribuidor- y con la entrada del polémico quillado offshore, del que les contaré en otro post, nos encontramos que la vela olímpica es un monopolio encubierto a todos los niveles.

El hecho que todo el material, casco, palo y velas haya que comprarlo obligatoriamente a un solo fabricante, en el caso de los Laser con Sailcraft, los Nacra con Nacra & Performance y los 49er/FX con Ovington y Mackay Boats; unido al monopolio de North Sails en las velas de los Nacra y 49er/FX; provoca que el mercado quede reducido a unos pocos.

El caso del windsurf puede cambiar. Si bien actualmente sigue estando monopolizado por Neil Pryde, constructor en exclusiva de las actuales RS:X, podría ser que dieran entrada a otros fabricantes para los accesorios.

Esto les abre vía libre para que no tengan competencia, hasta el punto que se ha dado el caso de que entre dos Laser, nuevos de paquete, haya diferencias de peso entre ellos; por ejemplo, en Aarhus se midieron 10 Finn nuevos, y todos pesaban exactamente 116.1 kg, lo mismo pasó con los 470.

Es curioso que las clases que se quieren suprimir del programa olímpico desde la llegada del Laser para Atlanta 96’, acaban siendo sustituidas por clases que funcionan como monopolios. Es decir que si quieres competir te compras su barco, palo velas, etc…con lo que si no es así, no navegas.

Aparte que el material, en algunos casos, deja mucho que desear así se aseguran que venderán muchos piezas, y en algunos casos cuando las pides no las hay en stock, con el perjuicio para el regatista. Pero como no hay reglas de clase claras, porque no permiten la competencia en el mercado, esto se acaba considerando lo “normal”.

Y es bueno recordar que la Federación Rusa pidió la eliminación del Nacra como evento en Río 2016 porque no tenían manera de que les suministraran embarcaciones. Y de cómo el Mundial de Nacra 2017 (primero con foil) gran parte de las federaciones, la RFEV incluida, protestaron porque no recibían el kit foil a tiempo para probar y entrenar. Y de cómo el propio fabricante en ese Campeonato solicitó (y obtuvo) la anulación de las Medal Race porque no estaban seguros de si el foil soportaría el estrés al que se somete una embarcación en una medal.

Todo muy normal.

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