El presidente y el comité ejecutivo de la World Sailing hace tiempo que caminan por un alambre, y las reuniones anuales que se celebran cada mes de noviembre, excepto al fiesta de entrega del galardón a ‘Regatista del Año’, el resto se han convertido en un suplicio y donde Kim Andersen y su CEO hasta final de año, Andy Hunt, están demostrando poco nivel político y ejecutivo para llevar el timón de la nave de la federación internacional de vela, donde ya pocas cosas quedan por destrozar.

El año pasado, en la reunión celebrada Sarasota el lío del Finn y el barco quillado mixto doble para los Juegos Olímpicos de París 2024 y una escandalosa votación, en donde hubo denuncias de pucherazo en el voto electrónico, marcaron la decadencia en la que está asumida la World Sailing.

365 días después, en Bermuda, se ha celebrado la reunión anual, la penúltima, ya que en la siguiente que ya será en 2020 habrá elecciones y Andersen llega muy, pero que muy tocado, y después de estos cuatro años no creo que tenga la indecencia de volver a presentarse.

La debilidad en la que se encuentra el actual presidente y su corte es total. En el pasado post explicábamos la importancia capital de la votación en la que se desconocía en que dirección se movería la Federación Española, que en los últimos años va dando tumbos y palos de ciego a nivel mundial.

Para aprobar los impresentable cambios en la Gobernanza de la World Sailing hacía falta la aprobación de un 75% de la asamblea, al final Andersen y Hunt no consiguieron su objetivo ya que hubo un total de 38 votos a favor y 21 en contra, con lo que con un 64,4% favorables no se llegaba al mínimo reglamentario y perdieron una votación que iba a cambiar el futuro de la vela. Como la votación fue secreta, no sabemos cual fue el voto de Julia Casanueva y el porque, ya que no lo consultó ni con su junta directiva ni mucho menos con su asamblea, con lo que se ha convertido casi como un voto particular y personalísimo de la presidenta española.

Confirmadas las clases para París 2024

Lo que sí sabemos de buena fuente es que la Federación Española de Vela votó en blanco en la de la sustitución del RS:X por el iFoil de cara a los Juegos Olímpicos de París 2024, la ausencia de defensa del windsurf tradicional (RS:X) contrasta con la posición pública de representantes de federaciones cercanas, como la italiana, que aunque alabando lo atractivo de las tablas con foil, razones presupuestarias, de desarrollo y de defensa del nivel que han demostrado sus regatistas les llevó a votar en contra del iFoil.

El otro gran cambio es la definitiva desaparición del Finn como disciplina olímpica, una clase en la que España no ha movido ni un dedo para que continuara a pesar de tener tres medallas (dos de oro y una de plata) en su palmarés. Pero esto dará para otros post donde analizar más profundamente la salida de Finn. También el 470 pasará a ser mixto como es el caso del Nacra 17. Y la entrada del Kite mixto y la del barco quillado mixto, aunque este es el único del que no se sabe qué modelo será, todavía se escucha ofertas.

Se mantienen inamovibles las clases monopolizadas como son el Laser Standard, el Laser Radial, el 49er, el FX y el Nacra 17.

Este es el futuro que nos espera.

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