¡Y de la Christmas que…!

Artículos de opinión de Jaume Soler publicados en ABC de la Náutica en 2018

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En el pasado número de ABC de la Náutica, Pedro Sardina entrevistaba a Julia Casanueva, presidenta de la RFEV, y le preguntaba entre otros temas por las dos regatas de vela olímpica más importantes que se celebran en España, el Trofeo Princesa Sofía y la Christmas Race.

En el Sofía claramente estará la práctica totalidad del Equipo Pre-olímpico Español, y que de la apuesta por parte federativa no cabe ninguna duda; pero de la Christmas Race que se ha celebrado hace pocos días en Palamós, la apuesta federativa ¿cuál ha sido?

La Christmas Race es una regata especial, y que las federaciones que acostumbran a conseguir medallas olímpicas no dudan en mandar si no a sus primeras espadas, que suelen ir por libre, y sí a los regatistas que algún día llegarán a olímpicos. Es una regata que por sus peculiaridades especiales, condiciones distintas a cualquier otra regata, que se celebra fuera de temporada, y qué mejor preparación que en una regata en la que hay una participación de regatistas de hasta 22 países.

Ya no es el hecho económico de subvencionar o no, que esto ya son cosas del pasado, sino es el hecho de que el equipo pre-olímpico español ni apareció, ni se le esperó.

¿Saben donde se forjaron las medallas de Gorostegui, Millet, Abascal, Noguer, Luis y Josele Doreste, Molina, Calafat, Sánchez Luna, Van der Ploeg, Vía-Dufresne, Zabell, Guerra, Trujillo y así unos cuantos? Pues compitiendo y entrenando entre otros lugares en Palamós y en la Christmas Race. ¿Casualidad?

Esto era cuando la federación apostaba por las regatas de casa, pero ahora prefiere hacer concentraciones en no sé donde, y que se hacen coincidiendo con regatas como la Christmas, que de buen seguro, les servirían de mejor entrenamiento, con comités, salidas, pasos de boya y situaciones reales de verdad; en una regata y con otros regatistas de otros lugares.

La Christmas además es una regata con una clara apuesta por las clases olímpicas pero también por las juveniles y que tanto pecho sacan desde la federación como el Laser Radial y 420 que son las que han dado los últimos grandes éxitos a la vela de ‘base’ de este país.

Londres 2012 fue el último referente en cuanto a medallas para el equipo español. En Río 2016 nos volvimos de vacío, y si desde la federación siguen con esta política de descontrol en lo que se refiere a la vela olímpica, en Tokio 2020 me temo que si no es porque los que van por libre se buscan la vida por su cuenta, nos volveremos nuevamente de vacío.

Gran Bretaña y Francia, que no son países menores a la hora de sumar medallas, han mandado a Palamós a sus equipos de futuro. España prefiere seguir la regata por la prensa.

Si no apuestas por lo que tienes en casa, y regatas como las Christmas Race son un claro ejemplo de ello, apaga y vámonos.

Artículo publicado en ABC de la Náutica (27/12/2018)*

01/12/18 – El ‘negocio’ de la vela olímpica

Reunión del Council en la Reunión Anual de la World Sailing celebrada en Sarasota (Estados Unidos).
La Reunión Anual de la World Sailing, que se celebró entre finales de octubre y principios de noviembre en Saratosa (Estados Unidos), sirvió para colocar a la vela olímpica al límite de los límites. Si ya de por sí la vela hace unos años que viene siendo cuestionada por parte del Comité Olímpico Internacional (COI) porque según dicen es un deporte que no da audiencias de televisión, si encima dentro de la propia federación se ha creado un cisma, pues apaga y vámonos. Se los están poniendo fácil, fácil para que después de París 2024 la vela pase a la categoría de deporte no olímpico.

La frase celebre del barón de Coubertain, padre de los Juegos Olímpicos modernos, que dice que “lo importante es participar”; hace tiempo que ha pasado a mejor vida. El COI desde hace años es un organismo que lo que busca es ganar dinero, ellos eligen una ciudad, y luego ésta es la que corre con todos los gastos organizativos. Esto es lo que ha querido copiar por ejemplo la World Sailing, que desde Santander 2014 ha visto un filón a modo de canon para conceder eventos, pero sobre todo en la elección de las clases olímpicas, las únicas que pueden dejar buenos réditos a la federación internacional, que por cierto, pasa por un momento económico harto delicado.

¿Y cual es la manera de poder obtener ingresos de una forma meridiana? Pues creando monopolios dentro de las clases olímpicas, donde haya un solo constructor para cada una de ellas. Desde Barcelona 92, han ido aniquilando cualquier clase olímpica en la que pudiera haber libertad de construcción y venta. El primero en caer fue el Flying Duchtmann, después el Star, el Soling y el Yngling; y ahora están en el aire el 470 y casi fuera del todo, el Finn.

En la Reunión de medio año celebrada en marzo ya hubo una primera votación, en la que se tomó una decisión de que hubiera un barco doble mixto –por ejemplo el 470- y que hubiera un solitario, que para cumplir con el tema de equidad de sextos, podría ser un evento mixto con un barco masculino –que podría ser el Finn- y otro femenino –se hablaba que podría ser el Europe-, de ahí se sacaría una clasificación conjunta.

Pero en la Reunión Anual la World Sailing, el presidente Kim Andersen y el CEO Andy Hunt, se sacaron de la manga una Submission (37/18) donde hubo que volver a votar y donde se substituía el solitario (Finn) por un barco quillado offshore. Esto levantó un gran revuelo, allí votaron el Events Commitee, el Councily decidía la Asamblea General, formada por las federaciones. España está incluida en el Grupo E junto a Portugal y Andorra, ahí como ocurriera en la de medio año, primero parece que votaron por cambiar de clases; pero en la Asamblea –después de recibir numerosas presiones desde España- parece ser que la RFEV la presidenta anunció que estaba de acuerdo con los cambios, pero que a lo mejor hubiera sido preferible que fueran para dentro de 10 años. Un poco tarde, y mal.

No es normal que en un país donde el mayor número de medallas olímpicas haya sido en Finn y 470 y donde tenemos actualmente a dos campeones del mundo junior en 470 y un subcampeón mundial en Finn, la RFEV votara en contra de estas clases.

Total, un auténtico galimatías en el que al final los perjudicados han acabado siendo los de siempre, los deportistas.

Artículo publicado en ABC de la Náutica (29/12/2018)

25/10/18 – La vela mundial, en el alambre

La Asamblea Anual de la World Sailing que se celebra del 27 de octubre al 4 de noviembre en Sarasota (Estados Unidos) se presenta muy caliente, sobre todo después que se haya descubierto que el agujero económico que tiene la World Sailing –Federación Internacional de Vela- sea más grande de lo que cualquiera podía imaginar, y que la estructura empieza a hacer aguas.

Gente importante política y deportivamente en el mundo de la vela llevan tiempo anunciando, caso del expresidente de la IYRU, Paul Henderson o periodistas como Bob Fisher que lo vienen denunciando y que ahora se está evidenciando, que la gestión de la federación mundial, a la que podría incluirse a muchas federaciones nacionales, han dejado de pensar en el deporte en sí y por ende en los clubes y deportistas, y se están dedicando a hacer huidas hacia delante, que lo único que hacen es debilitarlo, hecho que aprovecharán otros deportes para pasarlo por encima. En realidad ya está ocurriendo, la vela gestionada por las federaciones está cayendo en picado y solo se mantienen los circuitos privados que están mantenidos por un grupo reducido de millonarios, casos de los TP52 Super Series, los RC44 o los GC32 con las Extreme Sailing Series, por no hablar de la America’s Cup y el circuito que ahora se han inventado Larry Ellison y Russell Coutts.

Pero volviendo al origen del problema. El anterior presidente de la World Sailing al que votó la delegación española, Carlo Croce, vino a cambiar todo lo establecido, poniendo como CEO a Andy Hunt, un neófito en esto de la vela, y que probablemente fuera un lince en los negocios, pero cuando tu quieres convertir a una federación en una empresa, lo más normal es que le ocurra lo que le ha ocurrido, que se pegue la torta del siglo. Evidentemente Hunt no vino gratis, sus emolumentos ascienden a 200.000 libras –cantidad parecida en euros- y con el beneplácito del actual presidente, Kim Andersen, se llevó la sede de la federación de Southampton a Londres.

Santander fue pionera en pagar a la World Sailing por albergar un Mundial de Vela Olímpica.

Pero no solo en el caso de la sede está el problema, que al final puede acabar siendo anecdótico, el hecho está en que la gestión ha sido pésima, privatizando las regatas, es decir quién paga está en mi circuito olímpico, y quien no, que se busque la vida y se hunda en la miseria. El caso de los dos Mundiales de Santander son el ejemplo más claro, en el que la World Sailing lo dio única y exclusivamente por las prebendas que iba a recibir.

El final de esta historia es que la deuda de la World Sailing ya supera los cinco millones de euros, que su poder e influencia está por los suelos, el ejemplo es que la vela ha dejado de estar en el programa de los Juegos Paralímpicos, y que la vela con tantos cambios y sin tener un rumbo fijo determinado, aún no se sabe que clases estarán en Paris 2024, puede haber iniciado el camino de perder después de estos Juegos su estatus de olímpico.

Y sino, al tiempo.

Artículo publicado en ABC de la Náutica (25/10/18)

18/09/18 – La regata del autobombo político

Alineación de políticos y algún regatista. Foto: Diario de Huelva
En la columna del mes pasado les contaba que la organización de la Regata Huelva-La Gomera gozaba de una segunda oportunidad después del desaguisado que montaron en el año 2017. La verdad es que tenía esperanzas de que en 2018 lo hicieran mejor, o al menos hicieran el intento, aunque fuera solo para disimular, pero iluso de mí, siguieron en la misma senda, es decir de la desinformación deportiva. Eso sí, la información de la participación de los políticos ya fueran del bando de la Diputación de Huelva como del Cabildo de la Gomera no faltó.

En un primer momento pensé que ya que pagaban el festival, lo normal es que se dieran un poco de autobombo de lo buenos que son organizando y sobre todo pagando una regata que tenía que separar el Viejo del Nuevo Mundo, a tal Colón, pero que se quedó a mitad de camino. Un año antes anunciaron a bombo y platillo que el recorrido sería Huelva-La Gomera-La Habana, pero se quedó solo en un intento e ilusión. Bastante tuvieron en hacer Huelva-La Gomera, y lo de La Habana deberán dejarlo para mejor ocasión.

Pero a lo que iba. Las noticias deportivas que nos llegaron fueron la de algunos de los barcos, que sí se encargaron de que se difundiera primero que existían y segundo, que participaban en la regata, ya que si es por la organización ahí los participantes eran el presidente de la Diputación de Huelva y el del Cabildo de La Gomera, de los barcos ni rastro.

Eso sí, hablando de las mil maravillas de la regata, pero ni una sola mención a los barcos. Es como si en un partido de fútbol la crónica estuviera basada en los presidentes de los clubes y sin hablar ni contar con los futbolistas ni el resultado. ¡Qué más da! Aquí lo importante era decir lo guapos y lo bien que hacemos las cosas, claro de cara a los potenciales votantes, lo de los barcos da igual que sean diez que veinte y que gane el Sirius, el Adrián Hoteles, el Pillabán o el Veracruz 500. O que participaran campeones de la Copa del Rey como puede ser el caso de Sergio Llorca, Ricardo Terrades, Nacho Murube o Aleix Gelabert, o regatistas que han participado en regatas tan míticas como fue la Withbread, Jordi ‘Peque’ Doménech. Esto no es importante, que más da.

Lo importante es lo otro, la fiesta para el pueblo, siempre muy respetable, pero por favor, que se trata de una competición deportiva y una regata oceánica de más de 750 millas donde es fácil que los participantes se jueguen la vida. Este año afortunadamente no hubo los problemas del año anterior, pero al menos cuando se informe, que se les de un poco de importancia, porque al fin y al cabo si hay Huelva-La Gomera es gracias al dinero público, con la excusa de ser la regata Colombina, que esto siempre queda muy bonito, pero por favor, que cuenten quienes participan y ganan. Tampoco creo que esto sea tan complicado.

Dentro de dos años, si vuelve a haber Regata Huelva-La Gomera, como así han anunciado los políticos tanto de un lado como del otro, por favor, que se acuerdan que además de los políticos locales, también participan barcos.

Artículo publicado en ABC de la Náutica (27/09/18)

31/08/18 – Segunda oportunidad

Estamos a las puertas de la celebración de la regata oceánica Huelva-La Gomera, que llegó a ser una de las referencias de la vela oceánica en nuestro país y que busca resurgir como la regata emblemática y que separa la península de las Islas Canarias.

La Huelva-La Gomera llegó a ser una travesía en la que participaron grandes proyectos, quién no recuerda el Andalucía Te Quiere de Rafa Díaz, llegando vencedor en el año 2004. Eran momentos dulces de la regata y donde reinaba cierto orden.

Después de unos años en los que la regata sufrió varios altibajos el año pasado buscaron recuperarla, no faltaron proyectos como el Puerto de Huelva o el Adrián Hoteles-Macaronesia, con tripulaciones experimentadas y con mucho nivel, pero también embarcaciones con tripulantes más amateurs y que al final acabaron sufriendo de lo lindo, ya que las condiciones meteorológicas se fueron complicando por momentos y apunto estuvo de rozarse el drama, con fuertes temporales al final de la travesía que atraparon a buena parte de la flota con numerosas roturas.

Pero lo más grave de todo no fue eso, bueno sí, en lo material y anímico sí. Lo peor fue la falta de organización, planificación e información. En una regata de estas características, donde hay una travesía tan larga, con tantas millas y con pocos sitios por los que escapar, la seguridad debe ser lo primero. Este es un tema que me lo recordó muy mucho un magnífico organizador de regatas, Eugenio López Santos, con el que coincidí en la Discoveries Race, regata que el año pasado separó Lisboa de Las Palmas de Gran Canaria, en donde la organización tuvo un control permanente las 24 horas con todos y cada uno de los barcos participantes.

En la Huelva-La Gomera del año pasado esto no fue así ya fuera el Dios cristiano o el Poseidón o Neptuno de turno, según mitología griega o romana se refieran, se apiadaron de la flota y no hubo que lamentar más que daños materiales, y con una organización sin apenas capacidad de reacción, y es que los medios fueron más que limitados, y sino que se lo pregunten a los barcos a la llegada a San Sebastián.

Un servidor se enteró de todo lo ocurrido gracias a la información transmitida por los participantes, ya que de la oficial, nada de nada.

Este año vuelve la Huelva-La Gomera, en un principio tenía como objetivo el cruzar el Atlántico hasta La Habana, pero la falta de inscritos para el segundo tramo ha obligado a la anulación.

El primer fin de semana de septiembre partirán de nuevo en la denominada Ruta de Colón. En línea de salida estarán de nuevo los dos favoritos el Adrián Hoteles Macaronesia de Daniel Adrián, que es un incondicional y que aprovecha la vuelta a las islas afortunadas después de realizar la temporada mediterránea y poder hacerlo en regata, y que tendrá como contrincante el Sirius VI, el TP52 de la Armada Española, con una tripulación de lujo y repleta de ganadores de la Copa del Rey tanto en el Estrella Damm como en el Bribón Movistar, como son Luis Martínez Doreste, Ricardo Terrades, Nacho Murube, Aleix Gelabert y Gonzalo Morales. Y otros clásicos como el Pillaban de Sergio Llorca o el Veracruz 500 Pantalán Cero de Jordi ‘Peque’ Doménech.

La organización de la Huelva-La Gomera goza de una segunda oportunidad. Si la desaprovechan, el año que viene ya pueden ir pensando en cerrar el chiringuito.

Artículo publicado en ABC de la Náutica (30/08/18)

30/07/18 – Clásico descontrol

Estamos inmersos en plena temporada de regatas, es verano y apetece esto de salir a navegar, a pasear y en algunos casos, incluso a competir. Entre las regatas de crucero convencionales podríamos contar con los dedos de una mano, y hasta nos sobrarían, encontrar una flota de un nivel mínimo para no acabar siendo regatas sociales y locales, que así son la mayoría. Esto por un lado.

Luego están las regatas de vela clásica y de época, que cada año nace una nueva, no sé muy bien porque pero aparecen como setas, pero en las que, sinceramente, no acabo de pillarles el tranquillo del todo. Más que regatas, en mi opinión, son más eventos de exhibición y exhibicionismo más que de otra cosa. Es como hacer un rally de coches antiguos, pero extrapolado a los barcos. Todo es muy bonito, pero le falta algo, no sé muy bien el qué, pero algo le falta punch.

Si en los cruceros convencionales encontramos mil y una diferencias entre sí; en los clásicos creo que sería imposible de enumerarlas. Al final, como acostumbra a pasar, siempre ganan los mismos. Me contaba estos días un regatista durante la Semana Clásica de Puerto Sherry que en una de las jornadas había ganado un barco en concreto, y que con el rating que tenía, era imposible hacer nada. Esto también pasada en los cruceros corrientes, y no dudo que estará todo este tema muy estudiado y pensado para que sea lo más justo posible, pero al final, estas regatas son más para el disfrute visual y el de los propios regatistas participantes, más que de una competición deportiva. Y es que siempre le están dando vueltas de si fue el barco en el que Rainero de Mónaco y Grace Kelly pasaron su noche de bodas o si el otro fue el barco en el que había navegado Alfonso XIII o Don Juan. Que sí que está muy bien para la prensa rosa, pero es que ya las anécdotas son siempre las mismas.

Está por ejemplo la Puig Vela Clàssica Barcelona, que no es más que un evento de relaciones públicas para la marca de perfumes que es quién paga la fiesta. Da igual el resultado, pero es un encuentro más social que otra cosa, y por supuesto muy legítimo. Este año ha aparecido como por arte de magia una regata de los 15m en Sotogrande, extraña donde las haya, en un sitio sin tradición alguna, pero sí le ha servido a un peculiar personaje que manda en el Hispania para hacerle un feo a Puerto Sherry, que fue quién más le ayudó cuando deambulaba sin rumbo tras salir por patas de Mallorca. En Baleares hay dos clásicas más que ya se celebran casi por mimetismo, la del Club de Mar y la Copa del Rey en Menorca, que un año la apellidan Panerai y el otro Repsol.

Pero la que probablemente sea la regata más pura y auténtica entre los Clásicos, a lo mejor porque no tiene el vicio de las otras, es la Copa Gitana en la ría de Bilbao, la decana por excelencia con sus 114 años de historia.

Y por no hablar de las Fundaciones que en muchos casos se han creado alrededor de este mundillo de los Clásicos, para conseguir entre otras cosas subvenciones de dinero público de una forma más sencilla, con la excusa de que se trata de organizaciones sin ánimo de lucro. Me río yo de ello, claro.

Artículo publicado en ABC de la Náutica (30/07/2018)

29/06/18 – El deporte, el último de la fila

ministro cultura y deporte

Todo cambio de gobierno comporta cambios estructurales de primerísimo nivel. La llegada de Pedro Sánchez y el PSOE a través de una moción de censura, ha cogido con el pie cambiado a medio país, que vio como de un día para otro cambiaba la visión política. Yo no entraré a valorar si será bueno o malo, lo que sí me ha llamado la atención es al poco, por no decir nulo interés que le han dedicado al deporte. De acuerdo que no se trata del elemento más importante de un estado, pero sí lo es para cuando interesa al político para decir lo buenos que somos, ya sea con la Selección Española de Fútbol, Rafa Nadal, Pau Gasol o en su día el equipo español de vela cuando era el deporte olímpico de referencia; ahora por desgracia la vela ha pasado a la cola del pelotón, precisamente por una gestión federativa que va de capa caída desde hace más de una década.

Teniendo en cuenta que la gestión de los anteriores gobiernos en tema de deportes no fueran precisamente las más ejemplares, Jaime Lissavetzky y Miguel Cardenal dejaron mucho que desear y a José Ramón Lete se le veía con ganas de intentar arreglar algo, pero se quedó en eso, en un intento, ya que a la hora de tomar decisiones importantes se quedaban solo en buenas palabras.

Con el cambio desde hace casi un mes, el ministerio de deportes está siendo un galimatías. Primero la llegada de Màxim Huerta, un personaje televisivo, que lo más redondo que había visto era un melón y que en su anterior vida había puesto el deporte a parir a través de las redes sociales. Luego vino a decir que no le gustaba practicarlo, pero que no te guste correr no es excusa para haber puesto a los deportistas de vuelta y media. Eso sí, se fue a Roland Garros a hacerse la foto. Pero este ya no está.

El siguiente de la lista para ser ministro de deportes ha sido José Guirao, que lo primero que pidió en su presentación como máximo responsable del deporte español, es que no sabía mucho de deportes y que no se le diera mucha caña. Pues sí que empezamos bien, si el que tiene que tomar decisiones sobre un tema no sabe nada de él, como se puede primero ofrecerle el cargo y segundo, ¿moralmente como lo puede aceptar?

A ver si tenemos clara una cosa. Ser ministro es demasiado importante como para ser lo suficientemente honrado moralmente para no aceptar el cargo si no se sabe sobre la materia que tendrás que dirigir. ¿Cómo se puede tratar a nivel nacional e internacional un tema si no se tiene la más remota idea? A mí que me lo expliquen.

Y luego tenemos el tema del secretario de estado. Para el del CSD se ha tardado casi un mes para ser nombrado. Está claro que si ha tenido dos ministros inútiles en la materia como iban a nombrar a uno. Aunque sea un deporte, no es un juego, al final han nombrado a la ex esquiadora María José Rienda. Esperemos que sepa lo que tiene entre manos y que realmente actúe, cambie la obsoleta Ley del Deporte y controle mejor a las federaciones, que hace muchos años que se pitorrean del CSD y de sus federados.

Estamos cansados de que en lugar de políticos, parezcan candidatos a participar en un reality show.

Artículo publicado en ABC de la Náutica (28/06/2018)

26/05/18 – El Finn goza de buena salud*

Finn

Mucho se ha hablado en los últimos meses de los cambios que quiere hacer la World Sailing –Federación Internacional de Vela- de cara a las clases que participarán en los Juegos Olímpicos de París 2024.

El primer intento por parte de los federativos fue el de acabar de aniquilar a las clases tradicionales para poner directamente y de forma abierta marcas comerciales que tienen prácticamente monopolizada la vela olímpica.

Los últimos damnificados han sido el Finn y el 470, dos barcos con una importante impronta dentro del panorama olímpico. No en vano el solitario es la clase más longeva, no por ello vieja, seguido del 470. El resto ya son marcas propias como Laser, 49er y Nacra. Sin ir más lejos el Laser está investigado por la oficina antitrust europea por este motivo. Con esto ya se dice todo.

Nadie pone en duda que los Laser, 49er y Nacra puedan ser buenos barcos olímpicos, el tema está que para llegar hasta ahí, el Comité de Eventos de la World Sailing vaya a por las clases en las que todavía hay libertad a la hora de adquirir los materiales. Es que al final te hacen pensar mal y todo.

En la reunión de medio año celebrada a principios de mayo en Londres el Council –lo que vendría a ser el Consejo de Administración- desautorizó de alguna forma a la iniciativa del de Eventos, que quería arrasar con el Finn y el 470, y encontró una solución intermedia, y que tendrá como punto y solución final el próximo mes de noviembre en la reunión anual del ente. Además de la entrada del Kitesurf como modalidad olímpica y el cambio de tabla de windsurf –en este caso da igual, ya que será seguro otra Neil Pride-, se tomó una decisión salomónica después que hubiera una auténtica revolución social a través de las redes sociales, que pedían recapacitación y que no desaparecieran el Finn y el 470.

La solución, sin dar aún nombres, es que para mantener la paridad entre hombres y mujeres sin aumentar el número de participantes, se mantendrá un barco solitario –que será el Finn-, pero que tendrá que navegar en equipo con otro barco femenino –tipo Europe-, una situación que no está muy clara, pero veremos a ver como lo definen. Y por otro lado habrá otro barco doble mixto, como ya ocurre con el Nacra 17, y que podría hacer que se mantuviera el 470 de esta forma.

El Finn es de todas las clases olímpicas la que probablemente más ha evolucionado a nivel tecnológico. Es la única que queda en la que pueden navegar regatistas de más de 85 kilos de peso, si la quitaban todo este grupo de gente se quedaba fuera; además de ser una clase donde aún la táctica y la técnica van de la mano. Con todos mis respetos para los barcos que navegan con vientos aparentes.

Se trata de una clase más viva que nunca. Sin ir más lejos el Mundial Másters que se ha celebrado en El Balís es un buen ejemplo de ello; han participado 353 barcos de 24 países. No hay otra clase en el mundo, a excepción del Optimist, que genere tanto interés.

Artículo publicado en ABC de la Náutica (31/05/18)*

28/04/2018 – Futuro sin presente

vela olímpica

Vivir de las rentas del pasado tiene sus ventajas y sus inconvenientes. El problema radica cuando solamente vives del pasado, cuando el presente no acaba de encontrar su sitio y el futuro siempre es una incógnita.

El Equipo Español ha dejado de ser aquella armada que a finales del siglo pasado y a principios de este era el referente de la vela mundial. Esto por desgracia hace tiempo que se ha acabado. Hemos pasado de jugar en la Champions a regional, con una dirección deportiva que no parece tener muy claro que rumbo tomar, ya sea por ineptitud o por falta de medios.

En mi columna del mes de diciembre ya avisaba que las cosas no pintaban bien, que la dirección olímpica estaba desaparecida sin asistir por ejemplo a una de las regatas olímpicas por excelencia que se celebran en casa como es la Christmas Race; en la columna de febrero recordaba que con la World Cup Series en Miami y el Sofía llegaba el momento de la verdad. Y la realidad está siendo extremadamente dura.

En Palamós no hubo ni una victoria española en clases olímpicas, ni Miami y ni en Mallorca. Tres regatas con importante participación internacional, y los españoles viendo los triunfos desde la barrera. Algo me dice que no se estará haciendo bien.

Luego nos venderán que en vela ligera y juvenil sí se consiguen grandes éxitos. Estos mismos éxitos ya los conseguían cuando eran juveniles los que hoy son absolutos, pero parece que cuando llegan a jugar con los mayores ya no es lo mismo.

La culpa no es de los chavales, ellos hacen lo que pueden, de la mejor manera que saben y con los medios que tienen, ya sean propios en gran medida y los que les aporte la federación, que cada vez son menos, por mucho que quieran vender de cara a la galería bicicletas con tres ruedas.

Cuando salga publicado este artículo parte del Equipo Pre-olímpico Español estará en plena competición en la World Cup Series de Hyères. A lo mejor ganamos en todas las clases en las que participamos y me dan en toda la boca. Ciertamente sería una buena señal.

Estamos justo a la mitad del ciclo olímpico. Tokio 2020 está a la vuelta de la esquina y creo que aún no se ha plantado la bandera española allí. Si se quieren hacer las cosas bien lo primero que tenía que haber hecho el director de preparación olímpica es tener una base y una logística montada en el lugar donde se celebrarán los Juegos Olímpicos. Por supuesto se hizo en Barcelona, pero también en Savannah, en Sydney, en Atenas, en Weymouth and Portland y en Río. Que yo sepa, y a lo mejor estoy equivocado, pero creo que de Enoshima se sabe más bien poco.

Ciertamente es preocupante ya no solo el presente, sino el futuro más inmediato. O aquí alguien se pone las pilas o seguiremos viviendo de las glorias pasadas.

El problema que tiene el conjunto de la vela española es que ya se conforma con poco, y así seguiremos vendiendo que somos la repera, pero en el fondo lo único que hay es mediocridad.

Artículo publicado en ABC de la Náutica (26/04/2018)*

29/03/18 – Ni cuentas, ni presupuesto, ni calendario

Asamblea Ordinaria de la RFEV celebrada en la sede del CSD.

La Real Federación Española de Vela se ha metido en un buen embrollo después que convocara deprisa y corriendo la Asamblea General Ordinaria para este ejercicio 2018 y que al final no se llevara al orden del día para su aprobación ninguno de los tres temas que se tienen que exponer en la misma y que son: Cuentas del 2017 y Presupuesto y Calendario de 2018.

Normalmente la asamblea ordinaria se celebraba entre los meses de mayo y junio, momento en el que ya se tiene una idea más ajustada del presupuesto de gastos e ingresos, más que nada porque ya se acostumbra a conocer la subvención del Consejo Superior de Deportes, que es la principal fuente de ingresos de la federación.

En esta ocasión la asamblea se adelantó de manera apresurada al 16 de marzo, lo que supuso que no se pudiera llevar a cabo todo lo que tenían en mente Julia Casanueva y su junta directiva. Y después que se intentaran colar una serie de temas pocas horas antes de la celebración, tanto de la Comisión Delegada como de la Asamblea General Ordinaria, lo cual no es reglamentariamente posible, ya que para incluir temas en el orden del día hay que hacerlo con una convocatoria con un mínimo de 15 días a su celebración.

Sí, está muy bien poner en el orden del día que informas de la situación económica y deportiva pasada, presente y futura, pero para esto no convoques físicamente una asamblea. Lo mandas por e-mail a los miembros, lo cual es más rápido, eficaz y sobre todo barato.

Parece evidente que la urgencia por la que se quería convocar dicha asamblea era para el cambio de sede de Madrid a Santander, que por cierto, ya se ha hecho efectivo de forma administrativa, pero no así el del domicilio social y fiscal.

Y aprovechando la ocasión intentaron meter con calzador la aprobación de cuentas de 2017 y el presupuesto y calendario para 2018. Hechos que no pudieron ser llevados a aprobación en asamblea debido a la negativa tomada por la Comisión Delegada el día anterior a la asamblea, y en la que algunos de sus miembros se opusieron al no ser informados en tiempo y forma y ante la evidente falta de transparencia y rigor.

No pasemos por alto que Julia Casanueva y los que mandan ahora, son los mismos que le pusieron una moción de censura a José Ángel Rodríguez Santos, entre otras cosas porque el anterior presidente no había presentado las cuentas auditadas a la asamblea, justo lo mismo que están haciendo ellos.

¿Qué ocurre ahora? Pues que ya han gastado la Asamblea Ordinaria. Si lo que querían era la modificación de los Estatutos para llevar a cabo el cambio de sede de Madrid a Santander y la aprobación del aumento de la cuota de las licencias, pues para eso que hubieran convocado una asamblea extraordinaria, que seguro que se lo iban a aprobar sin demasiados problemas, y no malgastar la ordinaria, hecho que ahora les va a dar múltiples dolores de cabeza.

Y si no, al tiempo.

Artículo publicado en ABC de la Náutica (29/03/2018)*

22/02/18 – Llega la hora de la verdad*

El Equipo Pre-olímpico 2017 en el CEAR de Santander.

Estamos en uno de los momentos clave de la temporada, cuando llegan el grueso de regatas olímpicas y donde hay que empezar a dar el callo de cara a los Mundiales y Europeos, que llegarán en la segunda parte del año.

En el primer tramo del año los resultados no han sido los deseados, con un equipo pre-olímpico desarmado y sin una dirección demasiado clara, entre otras cosas porque buena parte de los entrenadores lo hacen de forma interina, es decir cobrando por días, lo cual es imposible que esto dé estabilidad ni a los técnicos ni a los deportistas.

En la Christmas Race, primera regata del año con un nivel internacional importante, no hubo ni una sola victoria española. Sintomático. Se podría achacar a que era la primera del año, pero en realidad es la primera del año para todos los países. Lo más grave del caso es que habiendo equipos de nivel, la mitad del equipo español ni se acercó por Palamós.

En la siguiente, la de World Cup Series de Miami, se vendió a bombo y platillo, y patapam, otra regata internacional con tripulaciones de nivel, y otra vez sin victoria española en ninguna clase, tan solo un podio en 49er, y lo más preocupante, muchas de las tripulaciones que deberían estar luchando, ya no digo por la victoria, sino por estar en algún peldaño del cajón, o bien se clasificaron para la Medal Race sin opciones a nada o lo más grave, que ni acabaron entre los diez primeros.

Ahora vienen otras regatas internacionales como la de Cádiz esta semana y sobretodo la que marcará realmente donde estamos con respecto a los mejores del mundo, el Trofeo Princesa Sofía. En la edición de 2017 tan solo una victoria española, la de Fernando Echávarri y Tara Pacheco en Nacra 17. Este año será una nueva prueba de fuego para todos, pero los resultados previos no están invitando precisamente al optimismo.

A mitad de ciclo olímpico, como es el caso, ya que los Juegos de Tokio serán en 2020, ya se tiene que empezar a ver alguna cosa, y las excusas cada vez valen menos.

Que hay tripulaciones que prometen. Sin duda. Los veteranos están ahí, pero las nuevas generaciones son las que deben demostrar si pueden. Talento hay, ahora bien, medios materiales y técnicos por parte de quién se los tiene que facilitar, que no es otra que la federación, de esto ya tengo mis dudas. Por ejemplo, el solo hecho de contratar a los entrenadores por días, ya da la sensación que no estamos ante una federación potente. Un técnico tiene que poder estar cien por cien disponible durante la campaña olímpica, ya que si no esto crea inseguridad ya no solo a él, sino a los deportistas, y esto ya es algo más grave.

La Carnaval Race será el siguiente paso en febrero, el Trofeo Sofía la continuación en marzo y la World Cup de Hyères en Francia en abril.

Al final los resultados ponen a todo el mundo en su sitio. Son como el algodón; no engañan.

Artículo publicado en ABC de la Náutica (22/02/2018)*

28/01/18 – Lete empieza a preocuparse*

El secretario de estado para el deporte, José Ramón Lete, parece que empieza a tener dudas de cómo se están llevando a cabo las distintas acciones en la Real Federación Española de Vela. No en vano en las últimas semanas ha mantenido varias reuniones al más alto nivel donde ha estado informándose de las distintos litigios abiertos tanto en el Tribunal de Arbitraje del Deporte (TAD) –caso Mundial de FEVA-, como las posibles acciones que se puedan abrir en un futuro más inmediato que lejano por la vía judicial.

Muchas son las dudas que se están generando en la sede del Consejo Superior de Deportes y es por ello que el propio Lete quiere estar muy al tanto de lo que pueda estar pasando, y más después que se hayan estado escondiendo determinados temas y que ahora está descubriendo, lo cual no le ha sentado nada bien al máximo responsable del deporte español.

Hay varios temas que mantienen en vilo al Consejo Superior de Deportes. Todo lo que está ocurriendo alrededor del CEAR de Santander está dando constantes dolores de cabeza al CSD, por cierto lugar donde está la sede de la Real Federación Española de Vela. La final de la World Cup 2017 aún no está clara como fue su concesión ya que se vendió la moto que sería para tres años y este año era el segundo y la World Sailing ha preferido irse a Marsella, ¿curioso, no? Ahora que les dirán a las autoridades de Cantabria y a Loterías y Apuestas del Estado que se gastaron 600.000 euros en un evento que duró apenas dos semanas, y que se vendió como de gran interés turístico para la ciudad –así lo defendió el propio CSD-. Y de repente por arte de magia ya no se va a hacer más. Alguien se puede sentir ninguneado.

No deja de ser curioso que se quiera defender que estando en Santander la RFEV se ahorre dinero, cuando la sede de Madrid estará es en propiedad y la de Santander es cedida y tiene un canon de 280.000 euros al años a la Autoridad Portuaria de Santander, y en una ciudad que hay que reconocer que no tiene comunicaciones fáciles; pero claro está en la puerta de la casa de Julia Casanueva, la presidenta de la federación y para ella no deja de ser muy cómodo, al resto que les vayan dando. Eso sí, a algunos empleados de Madrid ya les han empezado a mostrar la puerta de salida. A partir de ahí, que todos los que la han avalado no se quejen, tienen lo que se merecen. Que nadie se engañe, Casanueva y su guardia pretoriana va a su interés puro y duro, la vela les da igual, si ellos no salen beneficiados de alguna forma.

Deportivamente la vela olímpica española lleva dos años de sequía, el último título mundial de una tripulación española es de febrero de 2016 cuando Támara Echegoyen y Berta Betanzos ganaron el Mundial de FX. Tan solo Fernando Echávarri y Tara Pacheco se han acercado con el subcampeonato del mundo de Nacra 17 en septiembre del año pasado y las victorias en las Sailing World Cup de Hyères y Santander. En 2017 ni un solo título mundial, lo cual es muy preocupante.

Ahora saldrán los que digan que se han conseguido muchos éxitos en categorías juveniles, muchas de ellas no son ni olímpicas. Sí, puede ser. Pero al final que no pretendan engañar a la galería. Lo que cuenta de verdad, y para eso están las subvenciones, son los títulos en las categorías olímpicas absolutas.

Artículo publicado en ABC de la Náutica (25/01/2018)*

 

1 Comentario

  1. Estimado Jaume, tú tienes mucha experiencia, y gran parte de ella vivida desde dentro de la Federación, y sabes la importancia que tiene planificar el futuro pero hoy día muchos gestores copian a los políticos que lo único que les interesa es el éxito presente, en cambio el futuro puede ser que lo aprovechen otros. Magnífico escrito y como bien dices, los resultados pondrán a cada uno en su sitio.

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