El mini 529, Black Mamba, embarrancado en la costa gallega.

La Mini Transat lleva varios días en marcha. Si la salida se retrasó 24 horas debido a un temporal en el Golfo de Vizcaya, el paso por el Mar Cantábrico la flota lo superó sin demasiados sobresaltos, pero a la llegada del pelotón a Finisterre una potente depresión que se acercaba hizo que el pasado viernes la organización recomendara a la flota tomar refugio 24 horas en puertos gallegos y portugueses. Sólo cuatro patrones decidieron seguir: Tangy Bouroullec, Pierre Le Roy, Fabio Muzzolini e Irina Gracheva. De estos cuatro saldrá el vencedor de la primera etapa entre Les Sables d’Olonne y Santa Cruz de la Palma.

De los que buscaron refugio, uno no llego a conseguirlo, el regatista más veterano de la flota Georges Kick de 66 años, sufrió las consecuencias de los vientos de entre 35 y 50 nudos que sorprendió a la flota y su barco Black Mamba, acabó sobre las rocas de Figueras (Castropol), cerca de la playa de San Román, el sábado por la noche cuando buscaba refugio en la ría de Ribadeo.

Kick pudo avisar a la organización y se inició su rescate. Lo sacó de entre las piedras el helicóptero Pesca 2 del Servicio de Guardacostas de Galicia dependiente de la Xunta; y el domingo el barco era recuperado y remolcado por mar por Salvamento Marítimo, una vez bajó la intensidad del temporal, y trasladado hasta Ribadeo.

Afortunadamente Georges Kick salió sano y salvo, pero el susto seguro que no se lo quita nadie.

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